En los últimos dos meses y medio, el productor y presidente de la Sociedad Rural de Quitilipi, Gonzalo Susara, informó la sustracción de cinco bovinos en su predio, ubicados en el norte de la provincia de Chaco.
"Este año perdí cinco bovinos", declaró Susara en entrevista con Bichos de Campo.
Incremento del robo y faenas ilegales
El caso de Susara no es aislado; la zona norte de Chaco se ha convertido en una de las áreas más afectadas por el abigeato y la matanza clandestina. Según el dirigente, la práctica más frecuente es la matanza sin control dentro de los mismos establecimientos, donde se sacrifican animales y la carne desaparece rápidamente hacia mercados urbanos.
"Lo que más ocurre aquí es la matanza clandestina; hace poco un productor perdió cuatro novillitos", señaló.
Consecuencias económicas y de salud
Cada animal representa meses de trabajo y una inversión de entre un millón y medio y dos millones de pesos. Además, la carne procesada sin cadena de frío ni control bromatológico plantea riesgos para la salud pública, pues termina en productos como milanesas o albóndigas sin garantía sanitaria.
Reclamos a la autoridad y al marco legal
Susara valoró el esfuerzo de la Policía Rural, pero advirtió la falta de personal y equipamiento. Exige que el gobierno provincial nombre más agentes y mejore su dotación.
"Necesitamos más policías rurales y mejor equipamiento", afirmó.
El dirigente también solicitó que el poder legislativo acelere la reforma de la normativa penal rural, que está en discusión en las comisiones de Agricultura y Seguridad Penal, para que los culpables enfrenten penas efectivas.
"Los diputados deben actuar con rapidez para que la justicia sea una herramienta real contra estos delitos", reclamó.
El proyecto de ley, que busca modificar la legislación vigente sobre delitos rurales, será analizado en los próximos días, mientras los productores siguen vigilando sus campos durante la noche para prevenir nuevos robos.