La reelección de Lula da Silva en Brasil despierta más expectativas que temores entre los productores argentinos. Según un informe conjunto de la Bolsa de Cereales y la fundación INAI, el resultado electoral configura un escenario favorable para la agroindustria local, incluso más de lo que habría ocurrido con un triunfo de la oposición brasileña.

El dato central es simple: Brasil es el principal socio comercial de la Argentina. Hacia allí se dirige el 14% de las exportaciones nacionales y desde allí llega el 24% de las importaciones. Además, es el tercer destino de las ventas agroindustriales argentinas, con fuerte demanda de trigo, cebada, malta, leche en polvo, queso, papas congeladas, peras y ajos, entre otros productos.

Un modelo que no se toca

Puertas adentro de Brasil, el nuevo mandato de Lula no debería alterar las bases de la política sectorial que sostiene el agro desde hace casi tres décadas. Ese esquema, más allá de los colores partidarios y las tensiones coyunturales, fue el que permitió el boom económico y productivo de los últimos años. El presidente, que fue reelecto con el sector agropecuario en contra, tendrá que atender urgencias puntuales: deudas, crédito caro y problemas de logística.

Del lado argentino, la relación entre Lula y Javier Milei atraviesa un momento de fuerte tensión política. Sin embargo, los especialistas sostienen que ese roce no debería trasladarse al intercambio comercial.

"Las discrepancias políticas entre los presidentes pueden dificultar las relaciones diplomáticas, la cooperación y la coordinación de acciones en diferentes planos, pero normalmente no determinan por sí solas los flujos de comercio e inversiones entre los países", señala el informe.

La pelea con Estados Unidos, una oportunidad

El enfrentamiento entre Lula y Donald Trump derivó en los últimos meses en una política arancelaria agresiva de ambos lados. Algunos productos brasileños llegaron a pagar tasas de hasta 50% para ingresar al mercado estadounidense.

Esa tensión, estiman los analistas, podría jugar a favor de la Argentina. El alineamiento de Milei con Washington, prácticamente incondicional, abre la chance de capturar oportunidades de acceso a mercados, inversiones y cooperación que Brasil no tendrá, y de ganar participación en una economía donde la presencia argentina es todavía marginal.

El acuerdo UE-Mercosur, otro frente

El informe también proyecta un Brasil que seguirá apostando al comercio bilateral y que respaldará políticamente el acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur, del que Lula fue uno de los principales impulsores. Para la Argentina, eso significa un socio regional que empuja en la misma dirección.

Las incógnitas aparecen por otro lado: la competencia internacional en mercados aún cautivos que interesan a ambos países y las posibles tensiones que genere la decisión del gobierno de Milei de negociar acuerdos por fuera del bloque regional.

Los especialistas recuerdan además que la Argentina necesita un Brasil pujante para no quedarse sin su principal socio comercial. "Una economía brasileña en retroceso compra menos, y eso golpea al destino que absorbe buena parte de las manufacturas de origen industrial y productos de economías regionales que Argentina vende al mundo", advirtieron.

Con la balanza inclinada hacia los beneficios, el agro argentino tiene motivos concretos para seguir de cerca el nuevo mandato de Lula: la continuidad del comercio bilateral, el impulso al acuerdo con Europa y la ventana que se abre frente a Estados Unidos.