La crecida del río Paraná ya expulsó a la hacienda de las islas del noreste santafesino. Los productores ganaderos de la zona trasladaron sus animales a campos más altos para que no queden bajo el agua, y ese operativo tiene un costo que se disparó: conseguir pastaje en otras zonas cuesta hasta el doble de lo habitual.

La región afectada es el departamento General Obligado, cerca de Villa Ocampo, un área de humedal donde la ganadería de isla es una actividad tradicional. Allí el valle de inundación ya está completamente cubierto de agua.

Anticiparse ayudó, pero no alcanzó

La posibilidad de mover la hacienda antes de que el agua llegue fue clave. En la zona siguen la altura del río en Iguazú, cuyos picos de crecida se registran entre 13 y 15 días después, una ventana que permitió organizar la salida de los animales por arreo o en camiones.

"El río crece, pero por suerte muchos pudieron sacar anticipadamente la hacienda", explicó Milvana Yacuzzi, productora ganadera de Villa Ocampo. Aun así, aclaró que la salida de las zonas bajas no resuelve el problema: "Hay pequeños productores que han quedado en caminos y banquinas de ruta".

Esa imagen es habitual en las inundaciones de la región, pero puede volverse crítica si los animales permanecen demasiado tiempo en esos lugares, con dificultades para alimentarse y mantener su estado corporal.

Alquileres que se duplican

El traslado obliga a muchos a arrendar campos en el centro y el oeste de la provincia, o incluso en provincias vecinas. La mayor demanda de pastaje empuja los precios hacia arriba justo cuando los establecimientos deben afrontar gastos extraordinarios.

"Tengo información de productores a los que les cobran 7 kilos por mes por cabeza, a otros 9 kilos. Hay un grupo de ganaderos que busca un campo en conjunto al que le pidieron 70.000 pesos por cabeza por mes. Es el doble de lo habitual", detalló Yacuzzi.

La productora también señaló que los valores de los campos en alquiler "son muy altos" y que hay pequeños productores que no pueden pagarlos. Ante ese panorama, algunos ganaderos optaron por seleccionar y vender parte de sus animales para reducir la cantidad de cabezas que necesitan reubicar, una decisión que alivia el pastaje pero altera el manejo productivo previsto.

La preocupación que viene

Hasta ahora la región atraviesa la inundación sin grandes lluvias locales. El problema es lo que puede pasar con las precipitaciones asociadas al fenómeno de El Niño, que podrían agravar el cuadro.

"Las precipitaciones que están pronosticadas por el fenómeno de El Niño en nuestra zona, cuando ocurran, sí van a empeorar la situación de una forma crítica", alertó Yacuzzi.

La prioridad inmediata es sostener la hacienda en condiciones adecuadas mientras el agua baja. La incógnita es cuánto se prolongue la crecida y qué margen queda para los productores que ya no pueden afrontar los costos de reubicación.