Un informe privado de la consultora Moguier muestra que en abril de 2026 el Producto Interno Bruto (PBI) alcanzó 116 puntos, 16% más que en 2021, mientras que el consumo masivo se situó en 83 puntos, 17% por debajo del mismo año. Es la primera vez en el siglo XXI que ambos indicadores se separan.
Consumo y crecimiento desconectados
El estudio indica que la recuperación económica no se traduce en poder de compra para la mayoría. Algunas provincias aún pueden adquirir bienes durables o productos importados, pero la mayor parte de los hogares recorta gastos cotidianos, cambia de marcas y busca ofertas para llegar a fin de mes.
"El crédito ya no amplía el consumo, sino que cubre alimentos básicos", señaló el informe.
Deuda que se vuelve rutina
Nueve de cada diez hogares reportan alguna deuda. De esos, 30 % tiene más de tres obligaciones y 44 % destina más de la mitad de sus ingresos mensuales al pago de deudas. Además, 9 de cada 10 de los créditos están impagos o en mora.
Tarjetas enfocadas en la mesa
El uso de tarjetas de crédito está fuertemente orientado a la alimentación: 62,5 % del gasto con este medio se destina a comprar alimentos. El crédito, antes pensado para ampliar el consumo, ahora sirve para sostener necesidades básicas ante la caída del poder adquisitivo.
Qué implica para las familias
Los argentinos han dejado de adelantar compras para sortear la inflación y ahora gestionan peso por peso, comparan promociones y combinan canales de venta. Aun con estos ajustes, muchas familias no logran cubrir los productos esenciales de la mesa familiar.
El informe advierte que la tendencia podría consolidarse si la brecha entre crecimiento y consumo persiste, lo que mantendría a la población en una situación de endeudamiento crónico.