Argentina registró un avance del 2,3 % en el Producto Interno Bruto (PBI) interanual durante el primer trimestre de 2026, mientras que la formación bruta de capital fijo –índice que aglutina la inversión en maquinaria, equipos y obras– se contrajo 11,6 % en el mismo período. Es la cuarta caída sucesiva de la inversión, pese a que la economía se mantiene en terreno positivo.

Inversión en picada

La inversión productiva acumuló cuatro trimestres de descenso continuo. En términos desestacionalizados, la caída del 11,6 % representa el peor desempeño desde que se dispone de datos comparables.

"Esta anomalía en la evolución de la inversión refleja la reconfiguración de la estructura económica durante la era Milei", señaló un informe del Centro de Investigación de Economía Nacional (CIEN).

El sector privado no ha logrado compensar la reducción del gasto de capital del Estado, que ha recortado al mínimo histórico la obra pública y otros desembolsos de inversión.

Crecimiento concentrado en tres pilares

El impulso del PBI proviene casi exclusivamente de tres actividades que juntas aportan alrededor del 80 % de la expansión: la agricultura, la minería y la intermediación financiera.

  • Agricultura, caza y silvicultura: +18,1 % interanual.
  • Explotación de minas y canteras: +12,3 %.
  • Intermediación financiera: +7,5 %.

Industria y construcción continúan rezagadas, sin registrar avances significativos.

Un fenómeno sin precedentes

Según el CIEN, desde 1993 sólo en 17 de 132 trimestres el PBI y la inversión se movieron en direcciones opuestas. Nunca antes se había registrado una cadena de cuatro trimestres con crecimiento del producto y caída simultánea de la inversión.

"El dato revela una tendencia estructural que pone en duda la sustentabilidad del crecimiento actual", advirtió el mismo centro de estudios.

Riesgos para la continuidad del modelo

Los analistas advierten que la falta de inversión limita la ampliación de la capacidad productiva y podría frenar la expansión a mediano plazo. La política económica libertaria, que prioriza la reducción del gasto público, no ha generado la oleada de inversión privada esperada para equilibrar el déficit.

En resumen, la economía bajo el mandato de Javier Milei muestra signos de recuperación en el PBI, pero la ausencia de inversión plantea dudas sobre la solidez y la duración de esa mejoría.