Marcelo Mindlin, presidente de Pampa Energía, sostuvo una reunión con Cleber Oliveira Soares, secretario ejecutivo del Ministerio de Agricultura de Brasil, en Buenos Aires, para analizar la futura cadena de suministro de urea entre ambos países.

Demanda brasileña y oportunidades argentinas

Brasil consume alrededor de 50 millones de toneladas de fertilizantes NPK al año y depende del 92 % de importaciones, principalmente de Canadá, Rusia, China, Bielorrusia y EE. UU. De ese total, entre 7 y 8 millones de toneladas corresponden a urea, un insumo esencial para la producción agrícola.

"Brasil está listo para absorber y comprar lo que Argentina produzca", declaró Oliveira Soares durante la charla.

El proyecto argentino de urea

Según informó la compañía, la nueva planta de Pampa Energía en Bahía Blanca tendrá una capacidad de 2,1 millones de toneladas anuales y se prevé su puesta en marcha a finales de 2029. La inversión supera los US$2.500 millones y generará más de 3.500 empleos directos en la fase de construcción.

El secretario de Agricultura argentino, Sergio Iraeta, resaltó que el gas disponible en Vaca Muerta permite producir la totalidad de la urea requerida por el país y una parte importante para Brasil, estimando que la planta aportará alrededor de US$1.000 millones anuales en sustitución de importaciones y exportaciones.

Mindlin subrayó que "Brasil es el mercado natural para nuestra producción de urea" y señaló que la proximidad geográfica y el acceso al gas barato hacen viable una nueva corriente comercial entre ambos países.

Además de la urea, el funcionario brasileño mostró interés por el potasio, otro fertilizante que Brasil necesita importar en volúmenes significativos.

Se espera que la planta entre en operación en 2029, momento en el cual Argentina podría cubrir una parte relevante de la demanda brasileña y fortalecer la relación comercial bilateral.