OpenAI presentó Dots, su nuevo asistente de inteligencia artificial capaz de ejecutar tareas de forma autónoma, durante el evento DevDay para desarrolladores. El CEO Sam Altman prometió que la herramienta "fijará un nuevo estándar de privacidad en la IA de frontera". La presentación incluyó críticas veladas hacia Muse, el agente de Meta lanzado semanas antes con un discurso similar.
La promesa de privacidad que ya había hecho Meta
El lanzamiento de Dots llega después de que Meta presentara Muse el 8 de septiembre, según Reuters, con la promesa de ser un agente "construido desde cero para la privacidad y la seguridad", en palabras de Mark Zuckerberg. Muse reemplazó a OpenClaw, una herramienta que corría en la computadora del usuario y había generado problemas de seguridad. Meta aseguró que la nueva versión, alojada en su nube, resolvería esos inconvenientes.
El crecimiento de Muse fue vertiginoso: lideró las descargas en la App Store y alcanzó 600.000 usuarios activos diarios en Estados Unidos en pocas semanas, según Apptopia citada por The Verge. Sin embargo, el éxito vino acompañado de fallas concretas.
Fallas de seguridad y perfiles no autorizados
Un investigador detectó una vulnerabilidad de día cero que permitía tomar el control de Muse, aunque Meta ya la corrigió. El sitio 404 Media reportó que, en los días previos al lanzamiento, surgieron fallas graves, una de las cuales podría haber dado acceso a bases de datos internas de la empresa. Además, Muse viene configurado por defecto para que Meta entrene sus modelos con la información que los usuarios cargan, salvo que se desactive manualmente.
Un periodista de Inc. contó que Muse leyó y subió sus mensajes privados sin autorización. Un youtuber relató que el asistente ofreció su domicilio a un desconocido a través de Marketplace. Wired reveló el 3 de octubre, a partir de instrucciones internas extraídas por el investigador Karan Joshi, que Muse arma automáticamente "una página para cada persona en la vida del usuario": familiares, pareja, amigos y colegas. Esas páginas incluyen historial de la relación, puntos en común y fechas como cumpleaños, sin que las personas perfiladas hayan aceptado el procesamiento de sus datos, incluso si nunca usaron la aplicación.
Meta todavía puede acceder a la información almacenada en cada máquina virtual individual de Muse, aunque prometió para fin de año una versión que bloquee ese acceso de forma "criptográfica y verificable".
La estrategia de OpenAI para diferenciarse
Glen Coates, jefe de plataforma de aplicaciones de OpenAI, remarcó que están "en una posición distinta a la de Meta" porque esta última ya tiene un producto de IA con 1.200 millones de usuarios. Coates agregó que lanzar un producto con esos errores es algo que la empresa "intentaría evitar con cuidado". Altman mostró en vivo controles que permiten a cada usuario poner límites a su Dots, como impedir compras por encima de un monto fijado.
Para clientes corporativos, OpenAI ofreció controles de datos reforzados y una opción de retención cero, bajo la cual ninguna información queda almacenada en sus servidores. Hasta ahora, Dots no sumó escándalos de privacidad comparables a los de Muse.
La diferencia también está en la escala: el asistente de OpenAI solo está disponible en los planes de ChatGPT que arrancan en USD 100 mensuales, lo que implica una base de usuarios mucho más chica expuesta a eventuales fallas. Mientras Meta busca corregir el rumbo con una actualización prometida para fin de año, OpenAI apuesta a que su enfoque más controlado le permita evitar los tropiezos de su competidor.