Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI, confirmó en el pódcast Sources que la compañía iniciará la fabricación de un robot humanoide dentro de la reciente expansión de su división de robótica en San Francisco.
La visión de Altman
Altman precisó que la empresa también producirá otros tipos de robots, pero resaltó que el verdadero reto es crear la inteligencia que los haga funcionar.
"Ambos. Definitivamente haremos un humanoide. También haremos otros formatos", afirmó Altman.
Según el propio Altman, la forma humana responde a la forma en que está construido el entorno cotidiano; puertas, teclados y electrodomésticos están diseñados para personas, por lo que un robot con cuerpo similar resultaría más útil.
"El mundo está muy diseñado para las personas... igualar ese formato parece adecuado", explicó.
Sin embargo, advirtió que la prioridad inmediata no es colocar un robot en cada hogar, sino resolver problemas de infraestructura y producción antes de llegar a esa meta.
"No creo que esa sea la primera tarea más importante", señaló.
Repercusiones en el sector
Esta decisión marca un punto de inflexión para la industria, que hasta ahora dependía de alianzas con fabricantes externos. Empresas como Nvidia, Google y Skild AI ya combinan software y hardware, pero la integración vertical propuesta por OpenAI podría complicar esos modelos.
En 2024, OpenAI participó con 675 millones de dólares en la ronda de financiación de Figure AI; su director, Brett Adcock, abandonó la colaboración un año después para desarrollar su propia tecnología, argumentando que la inteligencia encarnada requiere integración completa.
"Para resolver la inteligencia encarnada a escala, hay que integrar verticalmente la IA del robot", declaró Adcock.
Analistas como Zhaopeng Chen de Agile Robots proyectan que el mercado de robots humanoides podría multiplicarse diez veces respecto a la industria automotriz actual, mientras que Elon Musk ha insinuado la posibilidad de mil millones de robots operando en la próxima década.
Expertos en IA, como Gill Pratt del Toyota Research Institute, recuerdan que solo la mitad del "cerebro" robótico está resuelta; el razonamiento y la modelación del mundo siguen siendo retos críticos.
Inversionistas continúan apostando fuerte: Skild AI recaudó 1.400 millones de dólares en enero, alcanzando una valoración superior a 14 000 millones de dólares, con el objetivo de crear un "cerebro omnicorpóreo" para controlar robots nunca entrenados.