Durante la primera carrera del China GT en el Circuito Internacional de Shanghái, el británico Ollie Millroy quedó atrapado en su Ferrari tras un fuerte impacto que provocó un incendio inmediato.

El choque que desencadenó el incendio

El incidente comenzó cuando el BMW de Neil Verhagen (610 Racing) y la Ferrari de David Chen (Harmony Racing) luchaban por la posición antes de la curva 14. El BMW perdió tracción al pasar sobre césped húmedo, golpeó la parte trasera de la Ferrari de Chen y ambas máquinas se desviaron hacia la horquilla siguiente, colisionando con la Ferrari de AAI Motorsports que conducía Millroy. El golpe lateral hizo que el coche de Millroy se incendiara al instante.

Rescate heroico de Loek Hartog

Al activarse la bandera roja, el neerlandés Loek Hartog, piloto rival de Phantom Global Racing, detuvo su Porsche, abandonó el vehículo y corrió hacia el coche en llamas. Desde su cámara interior se observó cómo intentó primero abrir la puerta del conductor, pero el calor lo obligó a pasar al otro lado. Con ayuda de un extintor entregado por un comisario, controló las llamas y liberó a Millroy.

"Cuando vi el coche envuelto en fuego, no dudé; me bajé y corrí a ayudar", relató Hartog en sus redes.

El tiempo transcurrido entre su salida del coche y la extracción del piloto fue de 49 segundos.

Consecuencias y reacciones

Millroy fue trasladado al centro médico con fracturas en cinco costillas, la clavícula, una mano, un dedo y una contusión pulmonar. Aún permanece internado en China. En Instagram agradeció a Hartog: "Esta noche sigo vivo gracias a Loek, que arriesgó su vida para sacarme del coche. Lo recordaré siempre".

Hartog, de 23 años, describió la experiencia como "aterradora" y afirmó que actuaría de la misma forma cualquier otro piloto en su posición.

El accidente subraya la importancia de los protocolos de seguridad en el automovilismo, según los propios testimonios de los involucrados.