En el 15 de octubre de 2026, con motivo del Día Internacional de la Mujer Rural, la especialista en género Mariana Stegagnini – cofundadora de la Asociación Civil Mujeres de la Ruralidad Argentina (MRA) – denunció que las desigualdades en el campo persisten. La entrevista se realizó durante el tercer Foro Internacional de Género y Ruralidad, celebrado recientemente en Mar del Plata.
Desigualdades estructurales
Stegagnini recordó que, pese a su aporte histórico, las mujeres rurales siguen con escaso reconocimiento. "No queremos una mesa de mujeres", señaló, subrayando la necesidad de participación real en la toma de decisiones de los entes sectoriales.
Los datos que presentó son contundentes: solo 6 % de los empleados agrarios son mujeres, aunque ellas trabajan al mismo ritmo que los hombres dentro de las explotaciones. La falta de visibilidad se traduce en ausencia de derechos laborales y jubilatorios.
Carga de trabajo no remunerado
Una encuesta en Mendoza, Santiago del Estero, Córdoba y Tucumán reveló que las mujeres del campo dedican, en promedio, más de 8 horas diarias a tareas no pagas, como cuidado de la huerta, animales, la casa y la familia. Esa carga supera, en tres veces, la de sus contrapartes masculinas.
"La mujer suele combinar la producción con el hogar, sin que se reconozca como empleo", explicó Stegagnini.
Edad y violencia en el entorno rural
El Censo Nacional Agropecuario de 2018 mostró que el 83 % de las productoras tenía más de 40 años, lo que evidencia una brecha generacional y dudas sobre la continuidad de la actividad femenina.
En cuanto a violencia de género, los registros de la Oficina de la Mujer de la Corte Suprema indican que en 2024 el 14 % de los femicidios del país se dieron en áreas rurales, una cifra que sigue alarmando.
Stegagnini trabaja en la actualización de su informe sobre brechas de género, que busca respaldar con datos las reivindicaciones de las mujeres del campo y orientar políticas públicas.
Próximos pasos
El sector espera que el nuevo diagnóstico sirva de base para mejorar el acceso a la tierra, crédito y protección social, y para visibilizar el trabajo no remunerado que sostiene la economía rural.