El aumento récord de la mora bancaria en la Argentina ha generado un intenso debate sobre la falta de intervención estatal para ayudar a las familias endeudadas. Según 6 millones de personas se ven afectadas por problemas de endeudamiento, la situación es crítica. Sin embargo, el Gobierno ha decidido no implementar medidas de asistencia directa, apostando por que los bancos refinancien los pasivos sin intervención estatal.

La posición del Gobierno

El presidente Javier Milei ha sido claro al respecto: "la refinanciación es un problema entre privados". En diálogo con los medios, Milei destacó que "no se puede pasarle la cuenta a todos los demás" y que "la responsabilidad de la deuda es de quien la asume". El ministro de Economía, Luis Caputo, también se refirió al tema, subrayando que "no hay que confundir la empatía con las políticas públicas" y que "no se puede usar la plata de los contribuyentes para salvar a los bancos".

La situación en el sistema financiero

El Banco Central de la República Argentina ha descartado la posibilidad de fijar tasas de interés máximas, como se ha hecho en el pasado. En su lugar, se apuesta por que la recuperación del crédito reduzca el índice de irregularidad del financiamiento en pesos y que los bancos otorguen planes de refinanciación sostenibles para las familias afectadas. Según estimaciones, las entidades bancarias están ofreciendo tasas de entre 20% y 25% anual a tres años de plazo para los morosos.

El desafío de la refinanciación

Aunque la situación de mora comienza a resolverse en la práctica, la baja en los indicadores tarda varios meses en materializarse debido a cuestiones operativas y de registro. Por eso, el Gobierno espera que, con la reactivación del crédito y la mayor predisposición de los bancos a refinanciar, los índices de morosidad muestren una mejora sostenida en el futuro.