El presidente Javier Milei protagonizó una sesión de más de una hora de críticas mordaces a periodistas, empresarios y opositores en la 23ª edición del Consejo de las Américas, celebrada el jueves en el Alvear Palace Hotel de Buenos Aires. El discurso, aplaudido por parte del bloque que lo llevó al poder, replicó el estilo provocador que lo catapultó en 2023.

Estrategia de confrontación

La puesta en escena combina insultos, exageraciones y una agenda digital diseñada para maximizar la repercusión en redes. Un grupo de asesores, liderado nuevamente por Santiago Caputo y apoyado por los comunicadores Macarena Alifraco y Manuel Vidal, controla los límites de la provocación y amplifica cada comentario.

"Es una mierda humana mal cagada", calificó Milei al periodista Marcelo Bonelli tras acusarlo de falsear una conversación entre el ministro Luis Caputo y banqueros.

Ese mismo calificativo lo dirigió al influencer y columnista Manuel Jove, generando una cadena de respuestas que el gobierno espera convierta en contenido viral.

Reconfiguración del equipo de voceros

Para centralizar el mensaje, el oficialismo está reduciendo la cantidad de portavoces autorizados en temas sensibles del Congreso. Las diputadas Silvana Giudici y Juliana Santillán, junto al diputado Nicolás Mayoraz, pasarán a ser los principales interlocutores. El exvocero Adrián Ravier quedó relegado a contactos rutinarios con la prensa, mientras que Diego Santilli enfocará su labor en la gestión de gobernadores y Lilia Lemoine seguirá liderando la batalla digital.

Mirada a las elecciones de 2027

Con la intención de recuperar protagonismo antes de los comicios de 2027, Milei busca mantener una intención de voto superior a los 30 % mediante una combinación de alianzas con gobernadores y sectores macristas. La estrategia se basa en mantener la figura del presidente en el centro del debate, sin importar si la cobertura es favorable o no.

En los días posteriores, el mandatario limitó su presencia en la Casa Rosada y se desplazó a encuentros en Olivos y giras promocionales por Miami, Roma y París, reforzando su imagen internacional.

"Nuestro objetivo es seguir siendo la referencia en la conversación política", afirmó un portavoz del gobierno, sin precisar nombres.

La táctica de polarización y confrontación, ya analizada en estudios sobre campañas de derecha, sigue siendo el eje central de la comunicación oficial, con la esperanza de que la exposición constante se traduzca en apoyo electoral.