El gobierno de Javier Milei autorizó la salida de tropas nacionales para participar en ejercicios militares en el extranjero mediante un decreto de necesidad y urgencia (DNU). El Decreto 650/2026 habilita el despliegue de personal militar en la República de Panamá para formar parte del ejercicio multinacional “PANAMAX 2026”.

Según el gobierno, la medida se justifica porque el proyecto de ley original de ejercitaciones aún no fue tratado por la Cámara de Diputados. Sin embargo, la documentación oficial del Ministerio de Defensa revela que la invitación formal para participar en el ejercicio fue cursada por la Embajada de los Estados Unidos el 15 de agosto de 2025, casi un año antes de la realización del evento.

Participación en el ejercicio multinacional

El ejercicio “PANAMAX 2026” se desarrollará entre el 27 de julio y el 15 de agosto de 2026 y coloca a las fuerzas locales en una posición de clara dependencia externa. La actividad está explícitamente enmarcada en las acciones de cooperación militar dentro del Continente Americano bajo el mando del Comando Sur de los Estados Unidos de América.

Argentina se integrará a una fuerza multinacional compuesta por 13 naciones participantes, incluyendo Brasil, Belice, Chile, Colombia, Ecuador, El Salvador, Guatemala, México, Panamá, Paraguay, Perú y los propios Estados Unidos. El objetivo del gobierno es mejorar la interoperabilidad y estandarizar procedimientos operativos, lo que implica profundizar la asimilación de las Fuerzas Armadas argentinas a la doctrina y protocolos de Washington.

Detalles del despliegue

El despliegue involucra a un máximo de 56 efectivos argentinos, de los cuales 37 pertenecen a un Comando Conjunto de Operaciones Especiales compuesto por miembros del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea. Los efectivos restantes se dividirán en tareas de planificación y ciberdefensa. El costo estimado de esta movilización asciende a 51 millones de pesos, una suma que será atendida con partidas del Ministerio de Defensa.

La simulación en la que participarán los militares argentinos se centra en resolver un problema terrestre/marítimo ficticio en torno al Canal de Panamá. La hipótesis de conflicto plantea que una fuerza hostil amenaza con bloquear o sabotear el canal, requiriendo una intervención militar bajo el paraguas de una supuesta resolución del Consejo de Seguridad de la ONU.

El gobierno considera que participar en este escenario imaginario es vital para mantener la reputación como actor relevante a nivel global, aunque para ello deba vulnerar una vez más la institucionalidad y la división de poderes en beneficio de un alineamiento incondicional con el Comando Sur.