Javier Milei cerró una semana en Estados Unidos con una recepción favorable en Washington, pero con la mirada puesta en los números de la economía argentina. El respaldo político de Donald Trump y del establishment norteamericano convive con una inquietud creciente por el freno de la actividad, la caída del consumo y las perspectivas electorales.
La capital estadounidense le mostró al presidente argentino un apoyo que, según el material, se sostendrá más allá de las elecciones de medio término del 3 de noviembre. Detrás de la Casa Blanca opera un entramado de negocios que convirtió a la Argentina en una prioridad estratégica y que está sobreinvertido en el proyecto libertario.
Dos ciudades, dos miradas
Washington y Nueva York expresan percepciones distintas. En la capital política se habla de alianza de largo plazo y de aprovechar la ventana que abren la presencia de Milei y la vigencia del RIGI. En la capital financiera, en cambio, prima la cautela: el riesgo país ronda los 650 puntos y los mercados esperan señales más claras antes de moverse.
Esa diferencia se notó en el discurso que Milei dio ante empresarios en la Cámara de Comercio. Allí repitió su relato habitual, pero también dejó entrever que el tránsito económico no es sencillo.
"Es obvio que el despegue iba a costar", admitió el presidente, según el material.
También habló de "efectos colaterales" en los procesos de cambio profundo, mencionó que hay "ganadores y perdedores" y se preguntó por qué la inversión no crece al ritmo esperado. En esa línea, ubicó la prosperidad en el futuro y confió en ratificar el rumbo en las urnas el año que viene.
La preocupación que llega a la Rosada
La élite empresarial que respalda a Milei está enfocada en energía, minería e infraestructura, y ve en la Argentina una oportunidad de expansión al amparo del vínculo entre Trump y el presidente argentino. Por eso, un Milei debilitado electoralmente implicaría un potencial comercial menos claro.
Esa inquietud llegó a la Casa Rosada por vías diplomáticas. En esos sectores quisieran verlo más atento a los problemas cotidianos de la economía real y dispuesto a hacer concesiones en un año electoral. El embajador Peter Lamelas repite que la prioridad que le fijó Trump es lograr la reelección del presidente.
El FMI también sigue el caso argentino como el más relevante de su cartera. Antes del encuentro entre Luis Caputo y Kristalina Georgieva en la cumbre del Fondo en Tailandia, funcionarios del organismo ya venían monitoreando la situación. La expectativa de crecimiento, tanto del Fondo como del Banco Mundial, fue revisada a la baja.
El negocio de Malvinas
En paralelo, el empresariado manifestó preocupación por la ley de Malvinas, un tema que se suma a la agenda de la visita. El respaldo político no elimina las dudas sobre el rumbo económico ni sobre el costo de sostener el rumbo sin cambios.
Milei insiste en que no modificará sus ideas y que prefiere irse a su casa antes que ceder. Esa postura, según el material, inquieta a quienes diseñaron una estrategia política y comercial de largo plazo con la Argentina como eje.