El gobierno de Javier Milei ha estado utilizando los fondos fiduciarios de manera estratégica para apuntalar su política de déficit cero. Según documentos oficiales, en los dos primeros años de su gestión, los fondos fiduciarios obtuvieron un superávit de casi $3.000 millones.
Fondos desviados
Aunque estos fondos tienen destinaciones específicas, como obras de infraestructura, el gobierno nacional solo utiliza una parte para cumplir con esos objetivos. En su lugar, una proporción considerable de los recursos se destina a la adquisición de letras y títulos públicos.
'La política de déficit cero es un objetivo prioritario para nuestro gobierno', afirmó un portavoz del Ministerio de Economía.
Impacto en la infraestructura
Los recortes en los desembolsos afectan áreas sensibles como el Fondo de Integración Socio Urbana (FISU), que ha visto una caída del 94% en sus transferencias. Esto ha llevado a la paralización de 636 proyectos de infraestructura básica y construcción de viviendas en barrios populares.
Proyecciones para el futuro
Las proyecciones incluidas en las planillas presupuestarias prevén inversiones por $1,33 billones en letras, bonos, títulos públicos y plazos fijos. Esto permitirá al Ministerio de Economía disponer de cerca de $880 millones adicionales originados en los recursos de los fondos fiduciarios.
Consecuencias para la población
Los recortes en los desembolsos también afectan al Sistema de Infraestructura del Transporte y al Fondo de Infraestructura Hídrica, lo que puede tener consecuencias negativas para la población en términos de mantenimiento de rutas y tareas de saneamiento.
El gobierno nacional debe encontrar un equilibrio entre su política de déficit cero y las necesidades de la población en términos de infraestructura y servicios básicos.