El gobierno de Javier Milei y Luis Caputo ha llevado el poder adquisitivo del salario mínimo a su peor registro. Según el último informe de CIFRA, el salario mínimo es, en términos reales, un 60% menor al que dejó el gobierno de Cristina Fernández en 2015. Esto se traduce en una pérdida significativa del poder adquisitivo de los trabajadores.
Contexto histórico
El salario mínimo ha tenido un comportamiento irregular en las últimas décadas. En el gobierno de Carlos Menem, con el 1 a 1 y la inflación en cero, el salario mínimo se estancó al tiempo que aumentaban la pobreza, la indigencia, el desempleo y la desindustrialización. A partir de 2002, hubo un proceso de aumento del poder adquisitivo del salario real durante 10 años, pero desde 2013, menguó un poco.
Consecuencias actuales
Los datos de CIFRA muestran que el salario mínimo actual es un 20% más bajo que el de la década del 90. Además, el cálculo de cuánto vale la hora del salario mínimo y el tiempo de trabajo necesario para compras esenciales como alimentos y artículos de limpieza es alarmante. Por ejemplo, en 2016, para comprar un kilo de papa, se necesitaban 19 minutos de trabajo, mientras que hoy se necesitan 50 minutos.
Endeudamiento y morosidad
La consultora Equilibra, dirigida por el economista Martín Rapetti, publicó un informe que muestra que la mora del crédito al sector privado casi se quintuplicó en 18 meses. Los hogares usaron el crédito para amortiguar la caída de ingresos, lo que llevó a una mora de personas que duplicó el pico de 2019.
El economista Martín Rapetti escribió: “Es un error común pensar que la baja de la inflación se traduce en una suba en el poder de compra del salario. La baja de la inflación es una reducción del ritmo al que suben los precios. En ese proceso, los precios relativos -como el salario real- pueden subir o bajar.”,
El salario mínimo actual alcanza para el 23% de la canasta de pobreza y el 52% de la de indigencia, según los datos de noviembre de 2023.