El lunes 24 de octubre de 2026, la confirmación de la reelección de Luiz Inácio Lula da Silva provocó una brusca caída de la bolsa, los bonos y la moneda brasileña, y extendió la turbulencia a los mercados de Argentina.
Reacción inmediata en Brasil
El real perdió hasta un 12 % al inicio de la sesión, para estabilizarse luego en un descenso del 8,36 %, cotizando 5,4066 por dólar. La principal bolsa, el Bovespa, registró una caída preliminar del 13,43 %, tras haber perdido más del 16 % en jornadas anteriores, lo que activó una pausa de 30 minutos en las operaciones.
Los inversores habían apostado durante semanas a una victoria de Flávio Bolsonaro, impulsados por la expectativa de un giro a políticas fiscales más restrictivas. Un informe de Portfolio Personal Inversiones (PPI) mostraba que el ETF EWZ, que replica acciones brasileñas en Nueva York, había subido un 14 % en octubre, mientras los mercados emergentes caían un 7 %.
Efectos en Argentina
La venta se contagió a la Argentina: los bonos globales y los ADR brasileños operaron a la baja y el dólar mayorista subió $ 11, alcanzando $ 1.540. Los sectores de consumo interno, banca y empresas estatales fueron los más golpeados, mientras que los exportadores mostraron mayor resistencia al beneficiarse de una moneda más débil.
Incertidumbre fiscal y expectativas
Los analistas señalaron que la caída refleja dudas sobre la sostenibilidad fiscal del nuevo mandato. > "La señal fundamental será el compromiso de la futura administración con la disciplina fiscal, empezando por la designación de un ministro de Hacienda", indicó Graham Stock, de RBC BlueBay Asset Management, a Reuters.
"Los inversores buscan una definición clara y creíble sobre el ordenamiento de las cuentas públicas", añadió Alejo Czerwonko, director de inversiones para mercados emergentes de UBS Global Wealth Management.
El gobierno reelecto apunta a un superávit primario cercano al 1,3 % del PIB para 2030. Sin embargo, PPI, con datos del FMI, estima que Brasil cerrará 2026 con un déficit primario del 0,5 % del PIB y una deuda bruta que rondará el 97 % del mismo, frente al 93 % registrado al cierre de 2025.
En este contexto, la evolución de la política fiscal brasileña será clave para la estabilidad de los mercados regionales y para la competitividad cambiaria de la Argentina.