El 20 de diciembre de 1994 se estrenó Street Fighter: La última batalla, adaptación cinematográfica del icónico videojuego. Dirigida por Steven E. de Souza y con Jean-Claude Van Damme como Guile, la cinta se posicionó como la más taquillera del año.
Orígenes y guion
Tras el éxito del arcade Street Fighter II en 1991, la empresa japonesa Capcom decidió llevar la saga a la gran pantalla. Contrató a De Souza, reconocido por guiones comerciales como Duro de matar, aunque carecía de experiencia como director. El guionista quiso mezclar referencias de Star Wars, James Bond y G.I. Joe, pero Capcom exigió la presencia de los 16 personajes originales, lo que obligó a centrar la trama en Guile y su enfrentamiento contra el dictador Bison.
Elenco y presupuesto
Con un presupuesto de 35 millones de dólares, la producción destinó 8 millones al sueldo de Van Damme, considerado un gran atractivo para el público. Raúl Juliá aceptó interpretar a Bison después de descubrir que sus hijos eran fanáticos del juego. El reparto completó con Damian Chapa (Ken), Byron Mann (Ryu), Ming-Na Wen (Chun-Li) y la cantante Kylie Minogue, quien tomó el papel de Cammy tras una reunión improvisada con el director.
Problemas en Tailandia
Gran parte del rodaje se realizó en Tailandia, país que ofreció incentivos fiscales. Sin embargo, el calor extremo, la humedad y la comida local generaron descontento entre el equipo. Además, frecuentes visitas a masajes tradicionales provocaron ausencias en el set. De Souza solicitó posponer el estreno, pero Capcom insistió en lanzar la película para la temporada navideña de 1994, presionando al equipo a cumplir con los plazos.
Estreno y legado
A pesar de los contratiempos, la película alcanzó la cúspide de la taquilla en los noventa, convirtiéndose en un caso de éxito inesperado. Hoy se recuerda como una curiosa mezcla de acción, nostalgia de videojuegos y los excesos típicos de la producción hollywoodense de la época.