Nina Hagen, una de las voces más disruptivas que dio el rock europeo, sigue activa a los 71 años. En marzo de 2026 lanzó HiGHWAY TO HEAVEN, su vigésimo álbum de estudio, con el gospel como eje central, y presentó una versión ampliada de su autobiografía. En julio sumó dos canciones nuevas a su repertorio. Vive en Hamburgo y la fe cristiana ocupa un lugar central en su vida, aunque su vínculo con la religión es anterior a esta etapa.

Para el público argentino, su nombre quedó asociado a un episodio preciso: en octubre de 1985 formó parte del cartel del primer Festival Rock & Pop en el estadio de Vélez Sarsfield, junto a Charly García, Soda Stereo, Sumo y otras figuras del rock local. Por entonces era una de las artistas más excéntricas del circuito internacional, con peinados imposibles, maquillaje teatral y una personalidad que no respetaba ningún molde.

De Berlín Oriental a Londres

Nació como Catharina Hagen el 11 de marzo de 1955 en Berlín Oriental, en plena Alemania dividida. Creció en un entorno artístico: su madre, Eva-Maria Hagen, era actriz y cantante de renombre, y su padre, Hans Hagen, guionista. Tras la separación de sus padres cuando tenía dos años, el cantautor Wolf Biermann, pareja de su madre y crítico del régimen comunista, tuvo un rol importante en su crianza.

La música apareció temprano. En una entrevista con El País en 2010 recordó que imitaba las voces de distintos cantantes y que su madre le decía que cantaba mal. Esos comentarios, según contó, la empujaron a pulir su técnica. A los 11 años empezó a frecuentar el Berliner Ensemble, donde veía obras de Bertolt Brecht. A Vogue Alemania le contó que iba con una amiga y que ambas se maquillaban para parecer mayores y poder entrar al teatro.

"El cabaret era el centro de mi mundo", recordó en esa entrevista.

Su primer gran éxito llegó en 1974, con "Du hast den Farbfilm vergessen" ("Olvidaste la película de color"), grabada junto al grupo Automobil. La canción, leída como una crítica velada a la vida en la RDA, la hizo conocida entre los jóvenes alemanes orientales cuando tenía 19 años.

La salida de Alemania Oriental

El punto de quiebre fue 1976. Las autoridades de Alemania Oriental le retiraron la ciudadanía a Biermann mientras estaba en Alemania Occidental, tras un concierto en Colonia. Hagen y su madre intentaron que pudiera volver, sin éxito. Entonces ella pidió autorización para abandonar el país. A la radiotelevisión pública alemana RBB, en marzo de 2026, contó que le ofrecieron incluso conducir su propio programa en la televisión estatal para retenerla. Ella quería conocer el mundo.

El 21 de diciembre de 1976 cruzó oficialmente la frontera hacia Alemania Occidental. Tenía 21 años y dejaba atrás una carrera que ya le daba reconocimiento. En 1977 viajó a Londres, donde entró en contacto con la escena punk en pleno crecimiento. Según recordó a Vogue, llegó porque una amiga que estudiaba cine le propuso protagonizar su cortometraje de graduación. Allí conoció a los Sex Pistols, se hizo amiga de Ari Up, cantante de The Slits, y conoció a la diseñadora Vivienne Westwood en su local de King's Road.

El resto es historia conocida: escándalos televisivos, una voz camaleónica y una carrera que la consagró como la madrina del punk alemán. Hoy, lejos de los excesos de aquellos años, la música gospel y la espiritualidad marcan su presente.