El riesgo país argentino trepó más de 8% este lunes y se ubicó en 765 puntos básicos, impulsado por el triunfo de Lula da Silva en las presidenciales de Brasil. El salto se produjo después de diez días de deterioro sostenido, en los que el indicador acumuló unos 100 puntos de suba y llegó a rondar los 700 puntos, según el análisis de Fundación Capital.
La consultora que fundó Martín Redrado vinculó ese movimiento con causas locales más que externas. "La reciente suba del riesgo país argentino, de mayor magnitud que la observada en otros países de la región, parece responder principalmente a factores internos, en un contexto de debilitamiento de la actividad económica y crecientes interrogantes sobre el cumplimiento del programa financiero", sostuvo el informe.
Un deterioro que se compara con la región
Hasta el viernes previo, el indicador había subido más de 20% en el mes y 75% desde el mínimo anual de 403 puntos registrado en julio. La comparación regional refuerza la lectura: Perú mostró un avance de 12% y Colombia de 9%, mientras que Brasil no registró alzas en medio de su proceso electoral, de acuerdo con los datos al 21 de octubre que maneja la entidad.
El escenario internacional también jugó su parte. Los bonos del Tesoro de Estados Unidos a 10 años oscilaron en los últimos 30 días y su rendimiento bajó de 5,3% a 4,95%, en un contexto de presiones inflacionarias, tensiones geopolíticas y expectativas de nuevas subas de tasas de la Reserva Federal. Para Fundación Capital, ese entorno no alcanza a explicar el salto local: la percepción de riesgo sigue atada a la confianza en el programa económico, a la acumulación de reservas y a la capacidad de pago de la deuda.
Actividad floja y elecciones en el horizonte
La incertidumbre electoral también pesa sobre los rendimientos de los títulos públicos. La diferencia entre los bonos AO27, con vencimiento en octubre de 2027, y AO28, que vence en octubre de 2028, implica un riesgo inferior a 100 puntos básicos hasta los comicios y superior a 1.000 puntos en los doce meses posteriores. Esa brecha ya se observaba desde meses atrás, pero la aceleración reciente del riesgo país responde además a variables económicas internas.
El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) cayó 1,7% interanual en agosto y avanzó apenas 0,1% frente al mes anterior, después del retroceso de julio. A la pérdida de dinamismo se sumaron una baja interanual de 2,9% en los salarios reales del sector privado registrado y la eliminación de 12.700 puestos asalariados privados en julio. La debilidad del consumo y de la demanda interna podría afectar las expectativas sobre la continuidad del programa económico, advirtió el trabajo. Energía, minería y agro conservan dinamismo, pero no compensan las limitaciones del resto de la actividad para impulsar un crecimiento más extendido.
Financiamiento bajo presión
El Tesoro dejó de emitir títulos en dólares en el mercado local ante el elevado riesgo país. La decisión llega después de haber colocado más de USD 1.000 millones mensuales en abril, según el material analizado. El círculo se cierra: sin financiamiento barato, el margen para sostener el programa se estrecha, y esa duda es la que vuelve a empujar el indicador hacia arriba.