Dos establecimientos agropecuarios familiares, uno en Santa Fe y otro en Córdoba, pasaron a formar parte de la red de productores que Bayer reúne bajo el programa ForwardFarming Members. Se trata de Agropecuaria Las Cañadas, de la familia Bruno, en Susana, cerca de Rafaela, y de San Lorenzo, de la familia Mosso, en Río Cuarto. Con estas incorporaciones, la iniciativa lanzada en 2024 alcanza los 16 productores en la Argentina.

El programa convoca a campos de distintas zonas del país para ensayar tecnologías y prácticas de agricultura regenerativa en condiciones reales de producción. La idea es medir resultados, optimizar el uso de los recursos y después compartir lo aprendido con otros productores.

Una red con perfiles distintos

Para Matías Flynn, líder de Sustentabilidad de Bayer Crop Science Cono Sur, la diversidad es justamente el punto fuerte de la propuesta. "No buscamos que todos los Members hagan lo mismo. El valor de la red está justamente en tener productores, ambientes y desafíos diferentes", afirmó.

El directivo también puso el acento en la prueba de herramientas nuevas: "Innovar también es animarse a incorporar nuevas herramientas, ver qué sucede en el lote y aprender de esos resultados".

De la lechería a la agricultura de precisión

En Susana, la historia de la familia Bruno en el campo arrancó en 1885. Durante décadas el establecimiento se dedicó a la producción animal, sobre todo lechería y ganadería. Hacia el final de los años 90 empezó la reconversión hacia la agricultura, actividad a la que hoy se dedica por completo.

Con el correr de los años, Las Cañadas sumó agricultura de precisión, siembra y fertilización variable y plataformas digitales para centralizar la información de los lotes y tomar mejores decisiones. Desde hace unos tres años también mide la huella de carbono del cultivo de soja, lo que le permite conocer las emisiones de gases de efecto invernadero de su producción.

A eso se agregan rotaciones de cultivos y esquemas de reposición de nutrientes para conservar o mejorar la materia orgánica del suelo. El próximo paso es la incorporación de cultivos de servicio, con los que busca frenar la erosión hídrica y mejorar la cobertura del terreno. La entrada a la red le dará a la familia la posibilidad de probar tecnologías nuevas en su propio sistema y de intercambiar experiencias con otros campos.

5.900 hectáreas y menos agroquímicos

En Córdoba, la familia Mosso inició su actividad agropecuaria en 1930. Hoy la empresa está conducida por la cuarta generación, mientras la quinta empieza a involucrarse. El grupo produce soja, maíz y trigo en unas 5.900 hectáreas repartidas en cinco establecimientos del sur provincial, con una producción anual cercana a las 25.000 toneladas de granos.

Uno de esos campos es San Lorenzo, con 250 hectáreas bajo riego subterráneo, el elegido para sumarse a la red. La empresa combina siembra directa, rotación de cultivos, fertilización variable según cada ambiente y cultivos de servicio, una práctica que aplica desde hace siete años.

Uno de los resultados más visibles aparece en las aplicaciones agrícolas. Con sistemas de aplicación selectiva mediante cámaras, el establecimiento logró bajar en promedio un 40% el uso de agroquímicos, con ahorros que en algunas aplicaciones superaron el 90%, según informó la empresa.

El otro frente que enfrenta San Lorenzo es la compactación del suelo, un problema que puede limitar el crecimiento de las raíces y afectar el desarrollo de los cultivos. El tema fue parte de la agenda durante una jornada realizada en el establecimiento.

Con estas dos incorporaciones, Bayer amplía una red que ya tiene presencia en varias regiones productivas del país y que apunta a convertir cada campo en una suerte de laboratorio a cielo abierto, con resultados que después se comparten entre pares.