El 10 de septiembre de 2026 el Gobierno de Mendoza puso en marcha su campaña sanitaria 2026/27 contra la Lobesia botrana, conocida como la polilla de la vid. La iniciativa cubre más de 9.000 productores y 130.000 hectáreas de viñedos en la provincia.

Alcance y financiamiento

La operación se financia íntegramente con fondos provinciales y está a cargo del Instituto de Sanidad y Calidad Agropecuaria de Mendoza (Iscamen). Según el presidente del organismo, José Orts, "este operativo es el de mayor envergadura a nivel internacional por la cantidad de hectáreas y de productores involucrados". La coordinación se sustenta en la Ley Nacional 27.227, la Ley provincial 9.076 y el Decreto 1812/2017.

Lecciones de la campaña 2025/26

En la temporada anterior, las acciones apoyadas por la provincia lograron disminuir la población de la plaga en torno al 70 % respecto al año 2024/25. El ingeniero agrónomo Guillermo Azín explicó que "la mosquita vuela, migra; no podemos considerar los viñedos como unidades aisladas". Este descenso sirve de base para intensificar el control este año.

Estrategia del operativo 2026/27

El plan se divide en cuatro fases y combina trampas de feromonas, aplicaciones aéreas y drones para monitorear y tratar los brotes. La idea es profundizar la reducción, impedir rebrote y, en zonas específicas, erradicar la plaga. Todas las acciones se realizan bajo el marco legal mencionado, garantizando la colaboración entre el Ministerio de Producción y los productores.

Repercusiones para la industria del vino

La presencia de la Lobesia botrana eleva los costos de manejo, obliga a mayores aplicaciones fitosanitarias y puede generar restricciones de exportación por requisitos cuarentenarios. Sus larvas dañan flores y frutos, facilitando la entrada de hongos que pudren los racimos, lo que afecta tanto la cantidad como la calidad de la uva y, por ende, del vino. Además, la plaga puede trasladarse entre fincas, lo que hace insuficiente el control aislado.

Con la campaña en marcha, el Iscamen continuará el monitoreo durante la temporada y evaluará la necesidad de ajustes en tiempo real, con el objetivo de salvaguardar la producción vitivinícola de Mendoza.