Lizy Tagliani, la conocida conductora, compartió en un programa de televisión su experiencia de adopción de su hijo Tati. La historia comenzó con una decisión poco tradicional: Lizy nunca había querido ser madre, pero sí tenía el deseo de ofrecer una familia a alguien que la necesitara.
El proceso de adopción
El camino hacia la adopción no fue fácil. Lizy y su marido Sebastián Nabot tuvieron que atravesar un proceso largo y emocional. Pero el momento que cambió todo fue cuando Tati, de solo cinco años, la llamó mamá por primera vez. Fue en un restaurante, rodeados de gente que se acercaba a saludarla y pedirle fotos. En un momento, Tati se dio cuenta de que todos la llamaban por su nombre, y entonces dijo: > "No se llama Lizy, se llama mamá". Fue un momento que Lizy describió como el más lindo de su vida.
La conversación sobre la identidad
La convivencia con Tati también trajo consigo conversaciones difíciles. Un día, mientras estaban en la cocina, Tati le preguntó a Lizy sobre su identidad. Lizy explicó su historia con sus propias palabras, utilizando la metáfora de una mariposa que quería tener su familia y sus cosas, pero no como un niño, sino como una niña. Tati escuchó en silencio y luego respondió con una frase que hizo reír a todos: > "Ah, bueno, quiero un Lamborghini".
La audiencia ante la jueza
Otro momento clave en la historia de Lizy fue la audiencia ante la jueza para la sentencia definitiva de la adopción. Tati tuvo que explicar su situación frente a la jueza y a sus compañeros. Lizy recordó que Tati repitió la historia que Sebastián le había contado durante años, sobre un gatito que estaba solo y al que fueron a buscar un gatito llamado Sebastián y una gatita llamada Lizy. Al salir del tribunal, Lizy le pidió a Tati que repitiera el cuento, y Tati dijo: > "Me tiraron a la basura y viniste vos y vos y me salvaron".
La fortaleza de un hijo
La historia de Lizy también tuvo un costado más áspero. Días antes de la sentencia, Lizy se enteró de que habían salido en los medios noticias negativas sobre ella. Pero en ese momento, encontró la fortaleza en su hijo Tati. > "La fortaleza que te da un hijo es única", dijo Lizy.