Un lugar para quedarse
Héctor Chiliguay ha vivido en Cachi, Salta, durante toda su vida. La finca de su familia es su hogar y su sustento. Con cinco hectáreas de tierra, Héctor trabaja arduamente para producir alimentos para su familia y vender en el mercado local.
El desafío del clima
El clima en Cachi es cada vez más impredecible. Héctor recuerda que hace 15 o 20 años, el clima era más estable y había más agua disponible. Ahora, la temperatura ha aumentado y la sequía es más frecuente. > "Hace 15 o 20 años era lindo, era hermoso porque había agua. No hacía tanto calor", dice Héctor.
La lucha por la supervivencia
La finca de Héctor es diversa, con cultivos como alfalfa, maíz y porotos. También cría vacas, ovejas y chanchos. A pesar de la diversidad, la economía es un desafío constante. Héctor asegura que muchos veces el resultado económico apenas alcanza para cubrir lo invertido. > "Tenés que hacer arar la tierra, comprar la semilla y es todo un empate nada más, para sobrevivir", explica.
La importancia de la tradición
A pesar de los desafíos, Héctor encuentra belleza en la vida que lleva. La finca es su hogar y su pasión. La tradición y la conexión con la tierra son fundamentales para él. > "Somos felices porque tenemos la libertad y por lo menos algo para comer", dice Héctor, refiriéndose a la importancia de la vida en la finca.
El futuro incierto
El futuro de la finca es incierto. El clima y la economía son factores que pueden afectar la supervivencia de la finca. Héctor asegura que la situación es difícil, pero no imposible. > "Hay que cuidarlo, porque si no se gasta y después no te da la cosecha que vos querés", dice Héctor, refiriéndose a la importancia de cuidar la tierra.