Un debate condicionado

La discusión sobre la Ley de Tierras se centró en la defensa de la soberanía nacional, lo que impidió un análisis serio de la norma. Según Mariano Maurette, de Álzaga Unzué y Cía., "la gente compra el título, pero no es eso lo que está en juego". El empresario considera que la ley actual desalienta inversiones y que la inversión extranjera podría resultar determinante en sectores como la minería y la forestación.

La búsqueda de un consenso

El objetivo debería ser alcanzar una norma superadora de la actual, considera Juan José Madero, de L.J. Ramos Brokers Inmobiliario. "Esperemos que prime el sentido común y se espanten las ideologías", expresó. Los operadores del mercado inmobiliario rural esperaban que una flexibilización de la normativa pudiera ampliar el universo de potenciales compradores y mejorar las condiciones para el ingreso de capitales externos.

Un crimen contra la producción

Dejar vacante tanto potencial productivo es un crimen, considera Maurette. "Hay una cantidad de campos y producciones regionales que requieren inversiones que los argentinos no están dispuestos a hacer. Que venga alguien y las haga", remarcó. La decisión del oficialismo de retirar el capítulo de la Ley de Tierras respondió a una estrategia parlamentaria, considera el empresario.