La presencia de mujeres en las plantas automotrices argentinas creció un 156% entre 2020 y 2025, pero el dato no alcanza para cantar victoria: ellas ocupan solo el 9,8% de los puestos en las fábricas. La distancia entre el avance y lo que falta fue el eje del panel “La mirada femenina en la industria automotriz”, dentro del capítulo 12 de Mujeres Líderes, organizado por LA NACION.

Los números los presentó Soledad Bereciartua, directora de Comunicación y Prensa de Stellantis Argentina, a partir de los indicadores que comparte MIA (Mujeres de la Industria Automotriz Argentina). El diagnóstico va más allá de las plantas: en todo el sector, la participación femenina subió un 45% en el mismo período y hoy representa el 18%. En gerencias y direcciones, la proporción llega al 24%.

El cuello de botella empieza antes de la contratación

Una de las trabas aparece antes de que una mujer llegue a la fábrica. La producción exige perfiles técnicos para los que todavía hay pocas candidatas, según explicó Natalia Lage, gerente de Talento y Relaciones Laborales de Prestige Auto. Electromecánicas, electricistas, electrónicas y hasta sacabollos son algunos de los oficios con escasa presencia femenina.

“Quizás ya desde la educación, desde los espacios de base, el mercado no los tiene. No hay tantas mujeres”, señaló Lage.

Sin embargo, en Virrey del Pino, donde se fabrica el utilitario Mercedes-Benz Sprinter, ya hay operarias en la línea. El desafío, agregó Lage, es que también puedan convertirse en líderes y referentes dentro de la planta.

Del taller a la mesa de decisiones

El cambio también se nota del lado de quienes compran. En el negocio de las motos, María Fernanda Ledesma Padilla, gerente de Marketing de Honda Motor de Argentina, observa más clientas que usan esos vehículos para trabajar.

“Cada vez hay más mujeres, trabajan de eso”, comentó en el panel.

Ese avance modificó la relación con la marca: “Hoy ya tenemos la comunicación totalmente focalizada en ellas, lo vienen a pedir, te reclaman colores, te reclaman especificaciones”, agregó la ejecutiva. Para ella, esos pedidos refuerzan la necesidad de sumar perspectivas distintas a las mesas de decisión.

Retener, no solo contratar

Incorporar mujeres no resuelve por sí solo la falta de representación. El siguiente desafío es que encuentren una posibilidad de carrera.

“Trabajar la diversidad no solo es tomar mujeres y listo. Trabajar la inclusión es para que esas mujeres no se vayan en dos minutos por la puerta giratoria”, planteó Bereciartua.

En el nuevo polo de pickups de Córdoba, donde se producen Fiat Titano y RAM Dakota, el 50% de los nuevos ingresos corresponde a mujeres, según la directiva. En Prestige Auto, el gremio cuenta con una representante específica para las trabajadoras, cuyo rol es acercar sus necesidades particulares, que pueden diferir de las de sus compañeros.

Aprender a manejar y a mantener el auto

Las barreras también aparecen del lado de las usuarias. Para acompañar a quienes quieren empezar a manejar motos, Honda tiene Alas en Movimiento, un programa del área de seguridad que las ayuda a dar el paso hacia su primera licencia.

En el caso de los autos, parte de la dificultad surge después de aprender a conducir. “Las mujeres conocían bastante de los autos, pero no del mantenimiento”, explicó Bereciartua al contar por qué creó Women by Stellantis, talleres gratuitos en concesionarios donde se enseña a cambiar un neumático, revisar los fluidos del motor y controlar el estado de las cubiertas.

La brecha en las plantas convive con avances concretos en la formación, la retención y la escucha de las consumidoras. El sector automotriz todavía tiene pendiente traducir ese impulso en puestos de trabajo y en liderazgos femeninos dentro de las fábricas.