El comercio agéntico, esa modalidad en la que un agente de inteligencia artificial (como ChatGPT, Claude o Gemini) no solo sugiere productos sino que directamente los compra, está dejando de ser una curiosidad para convertirse en una tendencia concreta. En el encuentro anual de la Cámara de Medios de Pago, cinco CEOs del sector debatieron sobre su impacto y coincidieron en que el cambio, aunque incipiente, será tan profundo como veloz.

La discusión se centró en cómo la IA pasó de ser un asesor que muestra opciones a un actor que ejecuta y decide compras. El rol del comprador humano pronto se limitará a dar una orden inicial y, en algunos casos, una aprobación final. Incluso se vislumbran compras completamente automatizadas: por ejemplo, si alguien consume una bolsa de alimento para perro por mes y siempre compra la misma marca en el mismo comercio, podrá programar esa operación con una sola instrucción inicial.

La confianza, clave para la adopción

Gabriela Renaudo, Country Manager de Visa para Cono Sur, afirmó que el fenómeno ya comenzó. “Vamos hacia un mundo en el que las personas podrán delegar en agentes de IA la búsqueda, selección, compra y pago de productos y servicios. Lo que hasta hace poco era una prueba de laboratorio, ya está ocurriendo. En Estados Unidos ya se hacen compras sin intervención humana”, señaló durante el encuentro.

Renaudo identificó dos condiciones técnicas centrales para que esto se expanda: la tokenización de los datos de pago y la autenticación biométrica. “Detrás de eso, la clave es la confianza. Sin eso, el cliente no se va a sentir atraído y no te va a elegir”, explicó.

Florencia Solazzi, Cluster Leader de Mastercard Argentina y Uruguay, compartió esa visión. “Estamos entrando en una nueva etapa en la que la inteligencia artificial no solo recomienda, sino que también puede decidir y actuar por las personas. Pasamos de un agente de IA que sugiere a un agente de IA que compra”, sostuvo. Solazzi comparó el escenario con los primeros años del comercio electrónico, pero advirtió que esta vez la adopción tendrá una escala y una velocidad mayores.

Del miedo a la normalidad

Un dato refleja el cambio de actitud de los consumidores. Worldpay, empresa global de procesamiento de pagos, realizó en 2025 una encuesta mundial que reveló que el 25% de los consultados aseguraba que nunca haría una compra utilizando un agente de IA. Este año repitió el estudio y ese porcentaje se desplomó al 6%. Algo similar ocurrió con el e-commerce hace dos décadas, cuando muchos desconfiaban de ingresar los datos de su tarjeta en una web. Hoy esa práctica es moneda corriente.

El fenómeno trasciende los hábitos de consumo y afecta a múltiples actividades económicas, desde el retail y el consumo masivo hasta el turismo. Por ejemplo, ya se puede imaginar a un usuario pidiéndole a la IA que organice y pague un viaje completo, especialmente si no conoce el destino. La irrupción del comercio agéntico obliga a las empresas a reformular su marketing: ya no alcanza con posicionarse en buscadores y redes sociales, ahora hay que aprender a venderle a los agentes de IA.

El consenso entre los ejecutivos es que el cambio es inevitable y que las compañías que no se adapten quedarán fuera del juego. La velocidad de adopción, impulsada por la familiaridad tecnológica de los consumidores, marcará la diferencia.