Esta semana, el presidente Javier Milei reunió al Gabinete Nacional para analizar la estrategia cambiaria del país, con la participación del viceministro de Economía José Luis Daza y del economista Alberto Ades.
Propuestas y polémica en la esfera pública
En los últimos quince días surgieron múltiples ideas: gravar la compra de dólares en bancos, fijar el tipo de cambio en $ 3.500, o imponer tributos a gastos en el exterior para evitar que los dólares de Vaca Muerta terminen en ciudades como Miami o París. También se escuchó la sugerencia de que el Banco Central acelere la compra de divisas para impulsar una subida del tipo de cambio.
Señales del mercado y alertas de los analistas
"El tipo de cambio está 29 % por debajo del promedio de los últimos 23 años, incluso bajo los niveles de 2017", indicó Alberto Ades, ex‑economista jefe de Goldman Sachs.
"En el mundo ya nadie debate cuál debería ser el tipo de cambio real de equilibrio, porque es imposible determinarlo", reiteró José Luis Daza.
Ades subrayó que, a diferencia de la crisis cambiaria de 2018, hoy Argentina cuenta con un superávit comercial sólido y una cuenta corriente positiva, lo que reduce la necesidad de una devaluación. Señaló que el país podría registrar un récord histórico de exportaciones este año.
Factores externos que alivian la presión cambiaria
Los términos de intercambio son favorables: los precios de la soja y del petróleo superan los USD 100 por barril, mientras que el costo de las importaciones se mantiene estable. Además, la revaluación del real brasileño, que pasó de 6 a menos de 5 reales por dólar tras las elecciones, disminuye la presión sobre el tipo de cambio argentino.
El diferencial entre el dólar contado con liquidación y el oficial apenas supera el 5 %, indicando una brecha reducida en el mercado.
Próximos pasos
El oficialismo parece apostar por mantener el tipo de cambio bajo, apoyándose en los indicadores externos y en la fortaleza de la balanza comercial, mientras sigue evaluando la respuesta del sector productivo.