La economía argentina volvió a contraerse en agosto. El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) que publicó este miércoles el Indec registró una caída de 1,7% frente al mismo mes del año pasado y una suba de apenas 0,1% respecto de julio en la serie desestacionalizada. El dato confirma que la actividad no logró revertir el desplome de julio y deja al país al borde de la recesión técnica.
La recesión técnica se define por dos trimestres seguidos de retroceso. El segundo ya cerró con una baja de 0,6% intertrimestral. Para que el tercero evitara ese escenario, septiembre debía crecer con una fuerza difícil de imaginar.
"Septiembre tendrá que registrar un crecimiento del 8,5% mensual (directamente imposible) para que el tercer trimestre cierre con crecimiento cero y la economía eluda la recesión técnica", resumió la consultora LCG tras conocerse el informe.
Los sectores que empujan hacia abajo
El retroceso está traccionado por las ramas que más empleo generan y, por lo tanto, más inciden en el consumo. La industria manufacturera cayó 3,2% interanual y explicó medio punto de la baja general. El comercio retrocedió 3,5%, con un aporte similar al del sector fabril. La intermediación financiera (-3,8%) y la administración pública (-1,6%) también restaron.
Del otro lado, los rubros que sostienen el índice son los menos intensivos en mano de obra: explotación de minas y canteras subió 11,1%, hoteles y restaurantes avanzó 3,1% y actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler sumó 0,4%. Esa composición explica por qué la actividad puede mostrar números apenas positivos en algunas series mientras el empleo y el consumo siguen flojos.
El Gobierno se aferra a la comparación con diciembre de 2023
El ministro de Economía, Luis Caputo, comentó los datos en su cuenta de X. No destacó la variación mensual ni la interanual, sino que puso el foco en la serie tendencia-ciclo, que según su lectura se ubica 6,6% por encima del nivel de diciembre de 2023. También mencionó los rubros en alza, como minería y hotelería.
La lectura oficial choca con la de las consultoras. En el último REM del Banco Central, elaborado a fines de septiembre, las entidades prevén una caída de 1,0% de la actividad para el tercer trimestre. LCG fue más allá y advirtió que, si la economía no crece en los últimos cuatro meses del año, 2026 podría cerrar con una baja de 0,1% frente a 2025.
El dato de agosto se suma a una secuencia de señales débiles: julio había marcado un derrumbe de 2,8% intermensual y la suba de agosto fue demasiado magra para compensarlo. Con ese punto de partida, la confirmación de la recesión técnica quedaría sellada cuando el Indec publique el EMAE de septiembre, el mes que, según las propias proyecciones privadas, difícilmente alcance para torcer el resultado del trimestre.