En febrero de 2025 el Instituto Nacional de Semillas (Inase) aprobó la norma 49/2025, que convierte en opcional la obligación establecida en la resolución 294/2024 de inscribir únicamente híbridos que demuestren tolerancia al complejo de patógenos transmitidos por la chicharrita del maíz.

El retroceso regulatorio

La medida de 2024 había exigido a las empresas semilleras presentar al menos un año de ensayos fiscalizados en tres localidades de la misma subregión maicera para obtener una inscripción provisional. Solo los híbridos con buen comportamiento frente al Spiroplasma y otros agentes causantes del "achaparramiento del maíz" podrían pasar a la inscripción definitiva en 2026, tras validar resultados de un segundo año de pruebas.

Con la resolución 49/2025, esa condición pasa a ser voluntaria, lo que elimina una barrera que había favorecido la selección de variedades más resistentes.

Repercusiones en la producción

En la campaña 2023/24 se estimó la pérdida de seis millones de toneladas de maíz a causa del Spiroplasma y otras enfermedades vinculadas al "achaparramiento del maíz". La reducción de la población de la chicharrita (Dalbulus maidis) observada tras mayores monitoreos y condiciones climáticas favorables fue temporal; este año la plaga ha vuelto a crecer en el norte y en la zona Centro Norte, zona estratégica para contener su expansión.

La ausencia de una normativa obligatoria dificulta que los productores elijan híbridos tolerantes, herramienta agronómica clave para limitar la proliferación de la plaga y sus efectos productivos.

Perspectivas y riesgos

Argentina planea mantener la superficie sembrada de maíz en 2024/25, impulsada por la ventaja competitiva que podría generar el fenómeno de "El Niño". Sin embargo, la falta de un marco regulatorio estricto aumenta la vulnerabilidad del cultivo, sobre todo para la siembra tardía, que es la más expuesta al ataque de la chicharrita.

El sector semillero y los agrónomos advierten que, de no restablecerse la exigencia de registrar solo híbridos resistentes, el país podría repetir pérdidas similares a las de la campaña anterior.

Conclusión: la flexibilización de la normativa del Inase representa un riesgo latente para la seguridad productiva del maíz argentino en la campaña 2026/27, en un contexto de reaparición de la chicharrita en zonas clave.