El 17 de octubre de 2026 la Conferencia Episcopal de Pastoral Social remitió una carta a los 72 senadores y a la vicepresidenta Victoria Villarruel, instándolos a que no pospongan el tratamiento del proyecto de ley que busca regular la ludopatía y prohibir la publicidad de apuestas en línea. La iniciativa, que ya cuenta con la firma del Papa, pretende evitar la exposición de menores y jóvenes a la promoción de juegos de azar.
Carta a los legisladores
"Es impostergable el tratamiento del proyecto de ley de prevención de la ludopatía y regulación de los juegos de azar", declaró la comisión episcopal en el documento enviado a los parlamentarios.
"Hace más de dos años que venimos alzando nuestra voz junto a las Pastorales Sociales de todo el país. En julio de 2024 lo expresamos con claridad: Apostar no es un juego", añadieron los curas franciscanos.
La carta, enviada diez días antes de la llegada del Pontífice, subraya la urgencia de actuar antes de que la visita papal se convierta en escenario de críticas al gobierno.
El proyecto en el Congreso
El proyecto de ley fue aprobado por la Cámara de Diputados el 27 de noviembre de 2024 con 140 votos a favor y 36 en contra, mientras 59 se abstuvieron. Entre los votantes favorables se encontraban bloques como Unión por la Patria, la UCR, Encuentro Federal y la Coalición Cívica. La medida quedó archivada en el Senado, donde su trámite está paralizado y corre el riesgo de perder su condición parlamentaria en el próximo mes.
El texto propone prohibir totalmente la publicidad de plataformas de apuestas online, sin distinguir entre operadores legales o ilegales, y eliminar bonos de bienvenida y cualquier incentivo comercial. Además, plantea un control tributario estricto sobre toda la cadena de comercialización del juego digital, siguiendo el modelo de la prohibición de la publicidad de cigarrillos.
Posición del Gobierno de Milei
El presidente Javier Milei ha mantenido su postura de rechazo a la iniciativa, prefiriendo impulsar una propuesta propia que solo prohíbe la publicidad de juegos ilegales, dejando intacta la promoción de los operadores legales. Según fuentes oficiales, el Ejecutivo busca evitar confrontaciones con la Iglesia, especialmente en el contexto de la visita papal, que reunirá a miles de fieles en distintas ciudades del país.
A medida que se acerca la llegada del Papa, la presión de la Iglesia podría convertirse en un factor decisivo para que el Senado reconsidere la medida y la convierta en ley.