La tensión entre el peronismo y el sindicalismo volvió a quedar expuesta tras la última cumbre del PJ. Los principales referentes del partido se reunieron en la Casa de La Pampa sin convocar a la conducción de la CGT, y la decisión generó reclamos públicos de los gremialistas y respuestas internas desde la dirigencia política.

Del encuentro participaron Axel Kicillof, Sergio Massa y Máximo Kirchner, junto a los presidentes de los bloques legislativos Germán Martínez (Diputados) y José Mayans (Senado). También estuvieron los gobernadores Ricardo Quintela (La Rioja), Gildo Insfrán (Formosa), Sergio Ziliotto (La Pampa) y Gustavo Melella (Tierra del Fuego), el senador Gerardo Zamora y Juan Manuel Olmos por el PJ Federal.

El reclamo de la CGT

El secretario de Relaciones Internacionales de la CGT y titular de la UOCRA, Gerardo Martínez, cuestionó la modalidad del encuentro y sostuvo que no tuvo carácter de cumbre. "No fue una cumbre sino una reunión del PJ de la provincia de Buenos Aires porque no estaban todos los representantes del movimiento peronista", afirmó.

Para el dirigente gremial, una convocatoria de ese tipo debería incluir a los gobernadores peronistas, a la juventud, a las mujeres y a los gremios que integran la conducción de la CGT. Además, advirtió que el escenario electoral cambió y que buena parte de la sociedad desconfía de los dirigentes que participaron del cónclave.

"Tenemos que mostrar que asumimos que la llegada de Milei es responsabilidad de los dirigentes, no de la gente", planteó Martínez, que en la interna peronista se mantiene equidistante de Kicillof, Massa y Cristina Kirchner.

La versión de los jefes del PJ

Desde el otro lado, un alto referente del PJ que estuvo en la reunión justificó la ausencia de los sindicalistas con el argumento de que sus intereses ya estaban representados. Según esa versión, Kicillof les avisó del encuentro y Massa se lo había anticipado a las 62 Organizaciones y a Carlos Acuña, líder del Sindicato de Estaciones de Servicio y miembro del Frente Renovador.

La misma fuente señaló que la molestia de los jefes de bloque venía de antes: dos de los siete diputados que no dieron quórum para derogar el DNU 70, con temas laborales en la mitad de su contenido, eran de extracción gremial. Uno de ellos, de gastronómicos.

Un antecedente que se repite

No es la primera vez que la CGT queda al margen. El 11 de agosto, los líderes del peronismo ya habían reunido en el Hotel Emperador de la Capital sin los cegetistas. En aquella ocasión, igual que ahora, se discutió la estrategia para evitar una ruptura interna y competir con Javier Milei en las elecciones de 2027, un terreno donde los sindicalistas pretenden tener peso propio.

La sospecha que crece entre los gremialistas es que los políticos del PJ volverán a dejarlos fuera de las definiciones electorales y que les reservarán un lugar testimonial en las listas de candidatos.

Pese al malestar, en la CGT evitan ir a un choque frontal: creen que una pelea abierta solo beneficiaría al oficialismo. Hasta ahora, en el PJ no hay señales de que vayan a revertir la exclusión.