La visita de Kristalina Georgieva a la Argentina no es una revisión técnica de rutina, sino una señal política. Así lo advirtió Héctor Torres, ex director ejecutivo del Fondo Monetario Internacional (FMI), en una entrevista. El objetivo central del viaje es evaluar de primera mano si el país puede garantizar continuidad macroeconómica más allá de las elecciones del año que viene.
El riesgo de 2027 es una de las dudas más importantes que hay, según Torres. La agenda de Georgieva incluye reuniones con el presidente Javier Milei, el ministro de Economía Luis Caputo, el titular del Banco Central Santiago Bausili, y referentes del mundo empresarial y académico.
También contempla una visita a Vaca Muerta, donde la recibirá el presidente y CEO de YPF, Horacio Marín. Para Torres, esa parada es el mensaje central. Va a la fábrica de divisas más importante del país, a mostrar que esta es una Argentina que está más cerca de la enfermedad holandesa que de una crisis recurrente de balanza de pagos.
La referencia a la enfermedad holandesa no es menor. Torres explicó el concepto con precisión histórica: cuando Holanda descubrió grandes yacimientos de gas, el aumento de exportaciones revalorizó el florín y provocó la quiebra de la industria manufacturera. Una buena noticia que derivó en un problema social, político y económico.
La analogía con la Argentina actual, dijo Torres, es que el país pasó de generar menos dólares de los que necesitaba su economía en cada ciclo de crecimiento, a una situación en que genera más divisas pero con escasa creación de empleo. Eso es lo que hoy se discute, si estamos cerca o no de la enfermedad holandesa.
Trasfondo financiero
La Argentina le debe al FMI alrededor del 1.100% de su cuota, cuando el parámetro normal es el 200%. Es el principal deudor del organismo, bajo un programa de acceso excepcional de USD 20.000 millones acordado en 2025, cuya última revisión aprobada liberó un tramo de 1.000 millones de dólares en mayo.
Con esa concentración crediticia, el FMI tiene un interés directo en que la Argentina recupere el acceso al mercado de capitales privados. Todos los programas del Fondo tienen como objetivo principal que los países puedan volver a acceder al mercado de capitales. El Fondo tiene una concentración crediticia con nosotros y naturalmente quiere bajar esa exposición, explicó Torres.
El riesgo país bajó, reconoció el ex director ejecutivo, pero su resistencia a perforar el piso de los 400 puntos básicos refleja una tensión que no se resuelve solo con datos macroeconómicos. Tenemos toda una historia detrás. La Argentina es lo que es hoy, pero también lo que fue durante muchos años, dijo Torres.
Calendario electoral
A eso se suma el calendario electoral: las elecciones de medio término en los Estados Unidos de este año y los comicios presidenciales argentinos de 2027 operan como variables que el mercado aún no termina de descontar.
Dentro del marco del programa de acceso excepcional, el FMI evalúa cuatro criterios en cada revisión. El cuarto —y el más político— es la capacidad del país de sostener las reformas comprometidas, algo que depende directamente de la fortaleza política del gobierno. Torres señaló que ese es precisamente el criterio que Georgieva probablemente busca evaluar en persona a través de sus reuniones con distintos actores de la sociedad.
No sabemos cuáles van a ser los candidatos; no sabemos si va a haber un candidato además de Milei. Pero no descartaría que haya un candidato o candidata que quiera mostrarse como una garantía de continuidad económica, con la corrección de algunas cuestiones políticas, planteó Torres.
La lectura de Torres sobre el momento social no es complaciente. Mientras los indicadores financieros y macroeconómicos muestran solidez, los datos de empleo y la sensibilidad de la población reflejan una tensión que no se resuelve solo con datos macroeconómicos.
La visita de Georgieva se da en un contexto de incertidumbre política y económica. El FMI busca evaluar la capacidad del país para garantizar la continuidad macroeconómica más allá de las elecciones de 2027. El resultado de esta evaluación puede tener un impacto significativo en la economía argentina y su relación con el FMI.