Un cuerpo sin vida envuelto en bolsas plásticas apareció este domingo 18 de octubre a la vera de una carretera en Santa Cruz Chinautla, zona 6 del área metropolitana de Guatemala. La alerta la dio un vecino o transeúnte que reportó un bulto sospechoso, y hasta el lugar llegaron los Bomberos Voluntarios, que confirmaron que se trataba de una persona fallecida.

Personal de la 122 Compañía de los socorristas avisó de inmediato a la Policía Nacional Civil (PNC) y al Ministerio Público (MP). Ambos organismos tomaron el control de la escena y comenzaron las diligencias para preservar indicios.

Sin identidad ni sexo confirmados

Las autoridades indicaron que en el sitio no se pudo establecer el sexo ni la identidad del fallecido. El cuerpo fue trasladado a la sede del Instituto Nacional de Ciencias Forenses (Inacif), donde se le practicará la necropsia y análisis de laboratorio para determinar la causa del deceso.

El caso se suma a una serie que preocupa a las autoridades. Según datos del MP, entre enero y mediados de octubre se contabilizaron 137 cuerpos abandonados en la vía pública envueltos en sábanas, bolsas o sacos. Con los episodios más recientes, la cifra ya supera los 140.

El número representa casi el triple de los 39 hallazgos reportados en todo 2025. Del total, 68 víctimas fueron encontradas dentro de bolsas plásticas, 53 en sábanas y 10 en costales. La mayor concentración se da en el departamento de Guatemala, con 105 casos.

Pandillas y disputas territoriales

La PNC atribuye esta modalidad a las disputas entre la Mara Salvatrucha y el Barrio 18. Según las fuerzas de seguridad, las pandillas pelean por el control de zonas de venta de droga al menudeo y aplican purgas internas. Dejar los cuerpos en espacios públicos funciona como mensaje de amenaza.

Pese al aumento de este tipo de hallazgos, las estadísticas de la Coalición por la Seguridad Ciudadana muestran una leve baja en el total de homicidios: 2.338 entre enero y septiembre.

Para contener a las bandas, el Gobierno guatemalteco desplegó operativos que dejaron más de 750 pandilleros detenidos y 544 cámaras clandestinas desmanteladas, usadas para vigilar los movimientos policiales. La investigación por el hallazgo en Chinautla sigue abierta.