En la cuarta entrega de la serie Bichos de Campo, tres ex‑funcionarios del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) —el ingeniero agrónomo Eduardo Vitta, el biólogo Ignacio Erreguerena y la comunicadora Mariana Mascotti— explicaron por qué abandonaron la institución y resaltaron la importancia de la investigación y la extensión que allí se realizan.

Trayectorias profesionales

Vitta comenzó su carrera en el INTA como pasante en la zona de Arroyo Seco en 2009 y, a partir de 2012, se incorporó a la Agencia de Extensión Rural Pago de los Arroyos, en Máximo Paz, Santa Fe, donde se especializó en tecnología y calidad de aplicación de fitosanitarios. Erreguerena, licenciado en Ciencias Biológicas y doctor en Ciencias Agrarias por la Universidad Nacional de Mar del Plata, trabajó primero en la EEA Balcarce, liderando el Servicio de Diagnóstico de Enfermedades Vegetales, y luego en la EEA Manfredi, Córdoba, enfocándose en patologías de trigo y cebada. Mascotti, comunicadora social con posgrado en Comunicación Ambiental, estuvo vinculada al INTA desde 1994, desempeñándose en la EEA Rafaela, Santa Fe, como referente regional de comunicación y coordinadora de proyectos estratégicos para la cadena lechera.

Motivos de la desvinculación

"El sueño de trabajar en el INTA siempre estuvo presente, pero la combinación de cuestiones personales y la situación salarial me llevó a decidir el retiro", declaró Vitta. "Si la situación económica no hubiera sido tan crítica, probablemente habría continuado", añadió. Erreguerena señaló que la decisión también estuvo influida por la búsqueda de nuevos retos y la necesidad de explorar otras áreas de investigación. Mascotti, por su parte, mencionó que después de tres décadas en la entidad, consideró oportuno dar paso a nuevas voces dentro del área de comunicación.

Aportes y visión del futuro

Los tres coincidieron en que el INTA sigue produciendo información esencial para el sector agropecuario. Vitta destacó la utilidad de los ensayos de rendimiento de cultivares y híbridos de maíz, mientras que Erreguerena resaltó la relevancia de los diagnósticos de enfermedades en cereales. Mascotti subrayó el impacto de la comunicación estratégica en la cadena lechera y en proyectos territoriales. > "Los datos generados por el INTA son simples, pero su valor radica en la calidad y la aplicabilidad para los productores", afirmó Vitta. A pesar de su salida, los tres mantienen contactos con la institución y continúan colaborando de forma puntual, según sus declaraciones.

Próximos pasos

Los ex‑miembros esperan que el INTA continúe fortaleciendo su red de investigación y extensión, y que las nuevas generaciones de profesionales aprovechen los recursos generados para impulsar la productividad del campo argentino.