En 1965, el joven guitarrista Eric Clapton subió al escenario de un club londinense y, entre la audiencia, estaba Jimmy Page, entonces emergente en la escena musical. Page describió la actuación como algo que nunca había escuchado antes.

El estilo de Clapton mezclaba la tradición del blues con una técnica de fraseo novedosa, creando un timbre que pronto se volvería icónico.

Esa noche consolidó su posición como pionero del sonido que definiría al rock de los años siguientes.

El impacto del concierto

Periodistas de la época señalaron que la energía y la saturación del amplificador de Clapton marcaron un antes y un después en la música británica.

Años después, Page admitió que la experiencia influyó en su propia manera de tocar, sentando bases para su futuro trabajo con Led Zeppelin.

Clapton siguió evolucionando, integrándose a grupos como Cream, y su legado continúa inspirando a generaciones de guitarristas.