En octubre de 2026, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) realizó su tercer viaje a Mozambique, visitando las localidades de Chimoio, Sussundenga y Manica, en el corredor de Beira. El objetivo fue brindar asistencia técnica a pequeños productores de tomate.
Mozambique, independiente desde 1975, depende mayormente de la agricultura familiar; alrededor del 20 % de su población se dedica a cultivar maíz, mandioca, legumbres y, entre otras verduras, el tomate, presente a diario en la dieta local.
"El tomate forma parte de la alimentación cotidiana de los mozambiqueños", señaló Juan José Agüero, agrónomo jujeño que lleva años trabajando con agricultores de la zona.
Juan José Agüero, doctor en Ciencias Agronómicas, ha desarrollado su carrera en el INTA de Yuto, en la provincia de Tucumán, y actualmente es técnico de la Agencia de Extensión Rural de Hornillos, en la Quebrada de Humahuaca. Coordina también un proyecto nacional de manejo sostenible de cultivos hortícolas.
Objetivo del proyecto
El equipo, en conjunto con la ONG TechnoServe, busca incrementar la productividad del tomate mediante prácticas de intensificación sostenible, adaptadas a las condiciones locales.
Desafíos sanitarios
Los agricultores enfrentan una alta carga bacteriana que agota la fertilidad del suelo después de una sola cosecha. Actualmente obtienen un promedio de 20 toneladas por hectárea, muy por debajo de las 60 toneladas por hectárea que se alcanzan en Argentina.
"Si se vuelve a sembrar en el mismo lote, la pérdida sería muy alta", advirtió Agüero.
Comparación con la producción argentina
Aunque los sistemas familiares presentan similitudes en la diversificación de cultivos, los productores mozambiqueños disponen de menos capital e inversión, lo que limita la adopción de tecnologías más avanzadas.
Próximos pasos
Se planifica continuar con capacitaciones sobre rotación de cultivos y manejo de patógenos, además de evaluar la viabilidad de introducir variedades más resistentes. El seguimiento permitirá medir mejoras en los rendimientos y la sostenibilidad del suelo.
Con la mirada puesta en superar los obstáculos sanitarios, el proyecto aspira a que el tomate vuelva a ser una fuente de ingresos estable para las familias del corredor de Beira.