Este lunes 19 de octubre de 2026, se recuerda el centenario del nacimiento de Michel Foucault (Poitiers, 15 oct 1926). El pensador, cuya obra sigue siendo la más citada en humanidades y ciencias sociales, ofreció una visión del poder que hoy resulta esencial para analizar el rol de los medios.

El poder como red de relaciones

Foucault desmontó la idea tradicional de poder como una jerarquía vertical controlada por instituciones estatales. Propuso que el poder circula horizontalmente, se entrelaza en prácticas cotidianas y produce normas que configuran lo que consideramos posible. No se trata solo de coacción, sino de la creación de sentidos y hábitos.

Medios: el dispositivo de poder blando

En esa lógica, los medios de comunicación se convierten en uno de los principales instrumentos para difundir discursos y moldear la percepción colectiva. Su capacidad para definir qué se dice y cómo se dice supera, en muchas ocasiones, la influencia de los hechos mismos.

"El poder es la capacidad de lograr lo que se desea sin recurrir a la fuerza", afirmó el politólogo Joseph Nye.

Según Nye, la persuasión y la construcción de una narrativa atractiva constituyen una forma de poder tan eficaz como la violencia, aunque menos visible. Los medios generan estados de ánimo colectivos y delimitan los márgenes de lo aceptable en el debate público.

Discursos, saber y hegemonía

Foucault introdujo la noción de relación poder-saber: cada sociedad decide qué discursos son válidos y quién tiene autoridad para expresarlos. En este marco, la función de los medios no es simplemente informar, sino participar activamente en la producción de la realidad social al seleccionar y legitimar ciertos relatos.

Esta perspectiva recuerda a los planteamientos de Antonio Gramsci sobre la hegemonía cultural, donde el sentido común se construye en el terreno simbólico más que en el económico.

Qué implica para la actualidad

Entender los medios como un mecanismo de poder blando ayuda a explicar fenómenos como la polarización y la manipulación de la agenda pública. La reflexión foucaultiana invita a cuestionar quién controla los flujos informativos y bajo qué criterios se establecen los límites del discurso.

En los próximos meses, varios foros académicos en Argentina y el exterior debatirán la vigencia de estas ideas frente a la expansión de plataformas digitales y la concentración de la propiedad mediática.