La economía argentina pisó el freno. El Banco Central reconoció en su último Informe de Política Monetaria que el PIB se contrajo un 0,6% en el segundo trimestre de 2026 frente al primero, descontados los factores estacionales. El dato marca el final de siete trimestres consecutivos de expansión, en los que la actividad había acumulado una mejora del 8,8%.
El documento, que presentarán el presidente del organismo, Santiago Bausili, y su vice, Vladimir Werning, también advierte que una prolongación de las tensiones internacionales podría trasladarse a los precios, al financiamiento y a la demanda externa. La combinación preocupa: las exportaciones siguen creciendo, pero el mercado interno no logra sostener la recuperación.
Consumo e inversión, los puntos flojos
El consumo privado cayó un 2,4% en términos trimestrales durante el segundo trimestre, después de haber subido un 15% a lo largo de los siete períodos previos. La comparación interanual también muestra pérdida de velocidad: pasó de crecer 3,1% en el primer trimestre a apenas 0,4% en el segundo.
El BCRA atribuyó esa retracción a tres factores: leves bajas de los salarios reales, una contracción del crédito destinado al consumo y la normalización de las importaciones de bienes y servicios finales, que venían en niveles altos.
La inversión tampoco revirtió su tendencia. La Formación Bruta de Capital Fijo se contrajo un 0,8% trimestral, aunque el organismo señaló que el ritmo de caída se está moderando.
Un contexto externo menos favorable
El informe vinculó parte de la desaceleración con un escenario internacional más exigente: mayor inflación global, un crecimiento más lento de los principales socios comerciales de la Argentina y condiciones de financiamiento externo más restrictivas.
A esos factores se sumó la normalización de la producción agropecuaria, después de las cosechas récord de trigo, maíz y girasol que habían impulsado la actividad en los períodos anteriores.
El PIB creció 2% interanual, pero ese resultado implicó una desaceleración de 0,2 puntos porcentuales frente al trimestre previo y confirmó un cambio en la trayectoria de la actividad.
A la espera del dato oficial
El BCRA difundió su análisis mientras se aguardan las cifras del INDEC sobre el ritmo de actividad del tercer trimestre. Si se confirma una nueva caída, sería el segundo trimestre consecutivo en retroceso, lo que técnicamente implica una recesión, la segunda de la era Milei.
El organismo remarcó que el avance de las exportaciones no alcanzó para compensar la caída de la actividad respecto del período anterior ni para sostener el gasto de las familias, uno de los principales componentes de la demanda interna.