Según un informe publicado esta semana por el Servicio Congresional de Investigación (SCI), el enfrentamiento entre Estados Unidos e Irán ha dejado 81 aeronaves estadounidenses fuera de servicio, ya sea por derribo, daño o pérdida total.
Drones MQ‑9 Reaper, la mayor cifra de bajas
El registro señala que 45 unidades del dron MQ‑9 Reaper fueron derribadas o desaparecieron durante las operaciones. Cada ejemplar tiene un valor de entre USD 30 millones y USD 50 millones, lo que eleva el costo acumulado de esta pérdida a entre USD 1.350 millones y USD 2.000 millones.
"El reemplazo de estas plataformas podría ascender a entre USD 3.100 millones y USD 4.100 millones", explicó el analista Andrei Serbin Pont en su columna.
Cazas F‑15 y el primer F‑35 alcanzado en combate
El documento también enumera 12 cazas F‑15 Strike Eagle afectados: cuatro fueron destruidos y ocho resultaron dañados. Cada F‑15 representa un costo aproximado de USD 100 millones, y el modelo tampoco está en producción actualmente.
En una novedad sin precedentes, un avión F‑35A resultó impactado por fuego enemigo, marcando la primera vez que una máquina de quinta generación sufre daño en combate.
Apoyos críticos y la pérdida de medio billón de dólares
Entre los equipos de apoyo, el informe registra la destrucción de un KC‑135 Stratotanker y daños severos en seis más. Cada unidad se valora entre USD 165 millones y USD 200 millones.
"No se hagan expectativa de KC‑135 en el corto plazo en Argentina, a pesar de que los estamos necesitando", señaló Serbin Pont, remarcando la repercusión para los planes de adquisición locales.
El avión de alerta temprana E‑3G Sentry, valorado en alrededor de USD 500 millones, también fue alcanzado mientras operaba desde la base Prince Sultan, en Arabia Saudí, convirtiéndose en una de las pérdidas individuales más costosas del conflicto.
Implicancias estratégicas
Estas cifras representan la mayor pérdida material de la Fuerza Aérea estadounidense desde 2003, cuando se registró el último derribo de una aeronave tripulada. El elevado costo de reposición obliga a Washington a replantear sus planes de adquisición y mantenimiento de flota.