El economista Roberto Frenkel, exprofesor de Javier Milei, planteó que es imprescindible subir el tipo de cambio en la Argentina, aunque esto implique una aceleración temporaria de la inflación. Según su diagnóstico, la corrección cambiaria resulta inevitable para dar viabilidad a sectores productivos que van más allá del complejo exportador primario.

Frenkel sostuvo que el actual nivel del tipo de cambio sólo beneficia a los sectores exportadores tradicionales, que funcionan como enclaves dentro de la economía. De esa forma, el empresario “trae la máquina de afuera, trae los insumos de afuera, saca el producto del recurso natural que fuere, sea agrícola, mineral o petróleo, se lo lleva y punto, terminó la historia. Lo único que queda son los salarios”, describió el economista.

Análisis de la situación económica

En su análisis, Frenkel rechazó la idea de que una devaluación derive necesariamente en un círculo vicioso inflacionario. Recordó que existieron antecedentes con resultados que, a su juicio, fueron favorables: “Hubo un período virtuoso en la Argentina, en el sentido de que se consiguió sobrellevar ese problema, que fue de 2003, cuando entró Roberto Lavagna, hasta que lo echaron a Martín Redrado. Más o menos el Banco Central se mantuvo bastante independiente. A tal punto era virtuoso que hubo que poner impuesto a las entradas de capitales para limitar la entrada de capital y no apreciar el tipo de cambio”, señaló.

Consecuencias de no corregir el tipo de cambio

El diagnóstico de Frenkel sobre la coyuntura actual es crítico. “La propia sostenibilidad del tipo de cambio depende de que siga la recesión. Una de las razones por las cuales tenemos superávit es que hay contracción de importaciones porque no hay actividad económica. A medida que se atrase más el tipo de cambio, menos van a ser las oportunidades de producir acá”, advirtió. Para el economista, el equilibrio externo que exhibe hoy la economía argentina responde más al estancamiento de la demanda interna que a una mejora genuina de las exportaciones o de la productividad.

Frenkel enfatizó que la situación argentina no corresponde a lo que se conoce como “enfermedad holandesa”, ya que no es el resultado de un exceso de dólares en la economía. “Hay muchos ingresos. Se está generando riqueza, se están generando ingresos que deberían volcarse a otros sectores para, a través de eso, hacer que suban los precios, los salarios en moneda internacional y en moneda real, y el poder adquisitivo de otros sectores. Y eso no está ocurriendo”, sostuvo.

Solución propuesta

Desde su perspectiva, la economía argentina enfrenta un problema estructural. “En realidad, es necesario que siga contraído este sector para que haya lugar para importar, seguir manteniendo el superávit de la cuenta corriente, aunque tengas que importar todos los insumos para la nueva producción. Entonces, lo que vemos es que en lugar de generar riqueza, la situación está generando más pobreza”, explicó.

El deterioro del poder adquisitivo de los salarios fue otro de los puntos que abordó el economista. “El poder adquisitivo de los salarios no despega y la economía sigue en una situación contraída, mientras que tienen que seguir subiendo los servicios porque hay que ir sacando los subsidios. Entonces, entrás en una situación en la que tenés el tipo de cambio de Arabia Saudita sin serlo. Nos están sobrando 20 millones de personas para ese modelo”, planteó.

Frenkel también expresó dudas sobre la viabilidad social del rumbo económico actual. “Es difícil que esto sobreviva con esta situación de miseria. La situación de la provincia de Buenos Aires y el Conurbano es intolerable. No hay empleo. Están en el gobierno desde hace dos años y medio y no han hecho nada”, subrayó. “Para corregir este programa hay que pasar el mal trago de subir el tipo de cambio y acelerar la inflación”, concluyó.

El economista Roberto Frenkel considera que el aumento del tipo de cambio es necesario para dar viabilidad a sectores productivos que van más allá del complejo exportador primario. Aunque esto podría generar una aceleración temporaria de la inflación, Frenkel la considera necesaria para corregir la situación económica actual.