Los teatros de la Paz y Amazonas, ubicados en las ciudades amazónicas brasileñas de Belém y Manaos, fueron incluidos en el Patrimonio Mundial de la Unesco.

El comité de la Unesco destacó que ambos teatros son un legado de la “edad de oro” que vivió la región amazónica gracias a la fiebre del caucho entre finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX.

“Fueron diseñados como símbolos de ambición política”, dijo la Unesco al anunciar la inclusión de estos edificios inspirados en la arquitectura francesa en el Patrimonio Mundial.

El reconocimiento también cobija a la Plaza de la República y al Largo de São Sebastião, dos plazas públicas ubicadas frente a estos teatros en Belém y Manaos, respectivamente.

Historia de los teatros

Inaugurado en 1878, el Teatro de la Paz “afirmó el papel estratégico de la ciudad de Belém como puerto y capital del estado” de Pará, detalló la Unesco.

La ciudad de 1,4 millones de habitantes sigue siendo un importante puerto fluvial y acogió el año pasado la COP30, la mayor reunión de la ONU sobre cambio climático.

El Teatro Amazonas

Por su parte, el Teatro Amazonas abrió sus puertas unos años más tarde, en 1896, y “expresó la riqueza y el prestigio de la futura capital de la Amazonía”.

El imponente edificio neorrenacentista sirvió de locación para la película Fitzcarraldo (1982), del director alemán Werner Herzog.

La fiebre del caucho

La fiebre del caucho (1879-1912) trajo una riqueza sin precedentes a la Amazonía, la mayor selva tropical del mundo.

Sin embargo, historiadores también apuntan que el trabajo forzado diezmó las poblaciones indígenas de la región en este periodo.

El reconocimiento de la Unesco es un paso importante para la preservación de estos edificios históricos y su importancia cultural en la región amazónica.