Dos de cada tres personas en la Argentina se quedan sin dinero al llegar al día 20 de cada mes, según el Monitor de Opinión Pública (MOP) de Zentrix Consultora correspondiente a septiembre. El dato, que refleja la fragilidad de los ingresos hogareños, convive con otro que llama la atención: apenas el 7,5% de los consultados pidió condonación de deudas, pese a la asfixia financiera.
El estudio también midió qué esperan los encuestados del Estado frente a la morosidad. Casi el 85% de las respuestas apunta a que se regulen las condiciones y el otorgamiento de créditos, y a que se refinancien las deudas existentes. El 67% reclama algún tipo de intervención oficial, y el 36,1% considera que se trata de un problema de toda la sociedad que el Estado debe atender.
Un ingreso que no llega a fin de mes
Solo uno de cada tres hogares logra estirar sus ingresos hasta el cierre del mes, y apenas uno de cada diez consigue guardar algo. La duración del sueldo se convirtió así en un termómetro de la economía doméstica: el crédito dejó de ser una herramienta para comprar bienes durables y pasó a funcionar como una extensión del ingreso mensual.
El 56,2% de los encuestados tomó deuda en los últimos seis meses. De ese grupo, el 55,1% lo hizo para afrontar gastos básicos como alimentos y salud; el 21,3% para pagar tarifas y servicios; y solo el 11,8% para adquirir bienes durables.
La percepción sobre los salarios acompaña ese cuadro: el 81,8% afirma que la evolución de sus ingresos quedó por debajo de la inflación. Desde marzo, ese porcentaje nunca bajó del 81%, con un pico de 87,4% en julio.
La brecha entre clases
El endeudamiento no golpea igual a todos. En la clase baja, el 68,1% se endeudó en el último semestre y dos de cada tres lo hicieron para cubrir gastos esenciales. El margen de ahorro en ese segmento es inferior al 1%, el 59,6% no llega al día 15 y el 83,3% no supera el día 20.
En la clase alta, en cambio, solo el 20% se queda sin ingresos antes de fin de mes y el 61,9% logra ahorrar. Una parte también recurre al crédito, pero en el 63,4% de los casos para comprar bienes durables, es decir, por decisiones más que por necesidades.
La clase media muestra un panorama intermedio: el 51,4% se queda sin plata antes de fin de mes y el 47,1% se endeudó. Entre quienes tomaron crédito, el 45,6% lo destinó a gastos básicos. El factor que más pesa en este grupo es el costo de las tarifas y los servicios: el 29% se endeudó para pagarlos, la cifra más alta entre los tres estratos (en la clase baja es 18,2% y en la alta, 4,7%).
Los jóvenes, los más complicados
El segmento de menores de 40 años es el más afectado: el 72% no supera el día 20 con sus ingresos, solo el 3% logra ahorrar y el 60,9% tomó deuda durante el último semestre. Sin reservas, este grupo recurre al crédito ante cualquier gasto inesperado. No sorprende que sea el que peor evalúa la economía: el 69,1% la califica de forma negativa.
La visión sobre el país es más crítica que la evaluación personal. El 39,3% considera mala su situación particular, mientras que el 61,5% califica negativamente la situación nacional. La opinión negativa sobre la economía del país llega al 42,9% en la clase alta, al 56,5% en la clase media y al 70,7% en la clase baja.
El informe advierte que financiar las últimas semanas del mes con deuda puede volverse insostenible: lo que se toma debe pagarse con el ingreso del mes siguiente, que también es insuficiente. Así, el crédito se transforma en un factor estructural de vulnerabilidad y en una fuente de morosidad.