El 11 de junio de 2005 Argentina cayó 1‑0 ante Estados Unidos en el Grupo D del Mundial Sub‑20 celebrado en Países Bajos. Lionel Messi, de 17 años, no formó parte del once inicial; ingresó en el descanso sustituyendo a Emiliano Armenteros. El único gol del encuentro lo marcó Chad Barrett a los 39 minutos del primer tiempo.

El debut inesperado

El entrenador Francisco Ferraro había decidido que el joven rosarino empezara como relevo, pese a su ventaja de edad sobre el resto del plantel. En el vestuario, tras el resultado, Messi permaneció callado. Según relató Pablo Zabaleta, compañero titular, “Leo no hablaba; lo tranquilicé porque todos creíamos que debía jugar desde el minuto cero”.

"Le pedí que se calmara, porque sabíamos que sin ganar el próximo partido nos complicaríamos", recordó Zabaleta.

El llamado de la dirigencia

Al día siguiente, varios jugadores, entre ellos Lucas Biglia, Juan Ustari y Fernando Gago, buscaron a Ferraro para preguntar si Messi iniciaría el siguiente encuentro. Ferraro respondió con firmeza: “Messi y diez más”. Esa frase quedó grabada en la memoria del conjunto.

"Quédense tranquilos, el próximo partido es Messi y diez más", afirmó el técnico.

Mientras tanto, el presidente de la AFA de entonces, Julio Grondona, intervino directamente. Según el exarquero Hugo Tocalli, Grondona llamó a Ferraro y le exigió que pusiera a Messi como titular.

"Grondona llegó y me dijo: ‘Llamá a Pancho Ferraro, que ponga a ese chico de titular’", contó Tocalli.

El legado de aquel partido

El ajuste de estrategia dio resultados: Argentina ganó el torneo, Messi se coronó máximo goleador con seis tantos y fue elegido mejor jugador. Posteriormente sumó la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Beijing 2008, las Copas América de 2021 y 2024, la Finalissima de 2022 y el Mundial de Qatar 2022.

El programa especial de AFA Estudio volvió a repasar estos hechos, revelando detalles poco conocidos sobre la decisión de Ferraro y la presión que rodeó al joven delantero en sus primeros pasos internacionales.

Conclusión: aquel 1‑0 contra EE. UU. no solo fue una derrota inaugural, sino el punto de inflexión que impulsó a Messi a convertirse en la pieza central de la selección argentina.