Stephen Curry tiene 38 años y su equipo, los Golden State Warriors, entra en una encrucijada: la temporada 2026-27 define si el núcleo que ganó cuatro anillos tiene una última corrida o si el ciclo se cierra.

La campaña pasada quedó marcada por lesiones clave que dejaron al equipo afuera de la postemporada, en lo que pudo haber sido una de las últimas grandes oportunidades de esta franquicia.

La pregunta que ordena todo es qué se puede esperar de Curry a esta altura de su carrera: si sigue siendo un jugador capaz de sostener a un equipo en la pelea por los playoffs, o si Golden State tiene que empezar a construir pensando en lo que viene.