A fines de septiembre, Argentina cerró la campaña agrícola con una producción sin precedentes: casi 160 millones de toneladas de granos, abarcando maíz, trigo, girasol y cebada, según datos de fyo.
Logística al borde del colapso
El ingreso de mercadería a los puertos alcanzó niveles inéditos. Se estima que 10.000 camiones llegan cada día a las terminales, el máximo que el sistema ha soportado en esta época del año. La escasez de cupos de descarga y la falta de espacio en silos, que sólo disponen de 15 % de capacidad de guardado comercial a nivel nacional, obligan a los productores a buscar alternativas cada vez más costosas.
Factores que dispararon la demanda de transporte
Tres elementos convergieron: el retraso de la cosecha de maíz por lluvias intensas en julio‑agosto, que concentró la recolección en una sola ventana; los precios atractivos de la soja, que impulsaron ventas fuera de la cosecha; y la demanda de trigo argentino para compensar problemas en el Mar Negro. Además, las importaciones de soja alcanzaron 7 millones de toneladas provenientes principalmente de Paraguay, lo que aumentó la presión sobre los puertos y los acopios.
Exportaciones récord y desafíos futuros
Con estos volúmenes, las proyecciones de exportación son históricas: 43 millones de toneladas de maíz y 18,5 millones de toneladas de trigo, superando los récords anteriores. Cumplir con esas metas requerirá un movimiento portuario continuo y la liberación de capacidad de cupeo cada vez que los buques estén en línea. La situación pone de relieve la necesidad de ampliar la infraestructura de almacenamiento y mejorar la coordinación logística para evitar cuellos de botella en la siguiente campaña.