Al menos 15 instituciones de salud argentinas sufrieron vulneraciones informáticas en el marco de una campaña de ciberataques que utilizó agentes de inteligencia artificial, según una investigación de CrowdStrike. La ofensiva se registró entre mayo y agosto de 2026 y entre los datos comprometidos aparecen historias clínicas de pacientes.

El operativo no se limitó al país: la misma pesquisa detectó actividad en Brasil y Colombia. El caso argentino se destaca por el volumen de entidades afectadas y por el tipo de información sustraída, que incluye registros médicos sensibles.

Un patrón que se repite

El hallazgo de CrowdStrike coincide con lo que vienen reportando otras firmas de ciberinteligencia. Palo Alto Networks, IBM y Check Point advirtieron en sus propios informes un aumento sostenido de ataques ejecutados por agentes autónomos, es decir, sistemas de IA capaces de tomar decisiones y actuar sin intervención humana directa en cada paso.

Esa coincidencia entre empresas refuerza la hipótesis de que no se trata de hechos aislados, sino de una tendencia en expansión dentro del ecosistema de amenazas digitales.

El sector salud, en la mira

Las instituciones sanitarias concentran información especialmente delicada: datos de identificación, diagnósticos, tratamientos y antecedentes clínicos. Esa combinación las vuelve un objetivo atractivo para campañas que buscan extraer y monetizar registros personales.

La campaña descrita por CrowdStrike abarcó varios meses y afectó a un número significativo de entidades en el país, aunque el informe no detalla los nombres de las instituciones comprometidas ni el volumen exacto de registros robados.

Qué se sabe y qué falta

Hasta el momento, la investigación confirma la existencia de la campaña y su alcance regional, pero no precisa cómo se produjeron los accesos ni si hubo notificaciones formales a los organismos de control. Tampoco se informó si las entidades afectadas comunicaron el incidente a sus pacientes.

El antecedente se suma a un escenario en el que las herramientas de inteligencia artificial, cada vez más accesibles, también amplían las capacidades ofensivas de los grupos dedicados al ciberdelito.