HypeAuditor publicó este 2026 un informe que examina 2.9 milliones de cuentas públicas de influencers latinoamericanos en Instagram, excluyendo marcas y con un mínimo de 1 000 seguidores, y encontró que aproximadamente uno de cada doce presenta al menos la mitad de su audiencia como sospechosa.
Alcance y principales hallazgos
El estudio sitúa la proporción global en torno al 8.3 % de los perfiles analizados. Entre los microinfluencers (10 k-50 k seguidores) la cifra sube a 8.8 %, mientras que los nanoinfluencers (1 k-10 k) alcanzan 8.2 %. Los gigantes con más de un millón de seguidores apenas llegan al 0.7 %.
Riesgo según tamaño y temática
Los nichos vinculados a la compra presentan mayor alerta. Las categorías de accesorios y joyería, ropa y outfits y alimentación y cocina concentran la mayor cantidad de cuentas con audiencias sospechosas entre los microinfluencers.
"La categoría del creador puede cambiar considerablemente el nivel de riesgo de su audiencia", señaló María Marques, gerente de Marketing para América Latina de HypeAuditor.
Distribución por países
A nivel nacional, Uruguay lidera con 11.1 % de creadores con audiencia sospechosa, seguido por Chile (9.8 %) y Argentina (9.6 %). En el extremo opuesto, Puerto Rico registra la proporción más baja, 4.5 %. México, que aporta la mayor cantidad de perfiles (552 mil), se sitúa en 6.6 %, por debajo del promedio regional.
Qué se considera audiencia sospechosa
HypeAuditor define como sospechosa a cualquier cuenta que no sea genuina: bots, perfiles falsos o robados, y aquellas que muestran comportamientos atípicos como comentarios vacíos o repetitivos, patrones de seguimiento inusuales y participación en grupos de intercambio de interacciones.
Implicancias para marcas
El informe advierte a los anunciantes que el número de seguidores ya no basta para garantizar calidad. María Marques recordó que "las marcas deben ir más allá del número de seguidores: es necesario analizar cada perfil de forma individual y compararlo con otros similares, del mismo rango de seguidores y categoría, para entender la calidad de su audiencia".
Las empresas están inclinándose cada vez más por creadores con comunidades pequeñas, por sus tarifas más accesibles y mayor cercanía con el público, lo que suele traducirse en mejores tasas de engagement.
Como ejemplo extremo, el caso de la cuenta falsa "Emily Hart", presentada como enfermera estadounidense, demostró que herramientas de inteligencia artificial pueden generar perfiles inexistentes, subrayando la necesidad de auditorías rigurosas.