El 79,9% del personal militar israelí en actividad sufragó en las elecciones parlamentarias del martes, según informaron las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI). La cifra supera en 6,2 puntos a la de los comicios de 2022 y quedó por encima del 77,7% general del electorado, el registro más alto desde 1999.

Para habilitar el voto, las FDI desplegaron más de 890 colegios electorales en bases y unidades de todo el país. También instalaron puestos en la Franja de Gaza, Líbano y Siria, escenarios donde las tropas se encuentran desplegadas.

Un escrutinio abierto

Con el 51,6% de las urnas contabilizadas, el Likud del primer ministro Benjamín Netanyahu lideraba el recuento con el 20,7%. Lo seguían Yashar, la fuerza del ex jefe del Estado Mayor Gadi Eisenkot, con el 16,7%, y Juntos, la alianza de Naftali Bénet y Yair Lapid, con el 9%.

Ni el escrutinio parcial ni los sondeos a boca de urna asignaban a los dos bloques principales los 61 escaños que exige la Knesset para formar gobierno. En ese contexto, los partidos árabes podrían tener un rol determinante en las negociaciones.

Récord de concurrencia y lluvias

A las 20:00, la participación llegaba al 74,3%, con 5,4 millones de votos emitidos, de acuerdo con la Comisión Electoral Central. Fue la marca más alta para ese horario desde 1988, pese a las lluvias torrenciales que cayeron durante la tarde.

Estaban habilitados 7.331.981 electores para elegir a los 120 integrantes del Parlamento entre 38 listas. Las proyecciones anticipaban que cerca de 11 fuerzas superarían el umbral del 3,25%. Las autoridades calcularon que unos 67.000 israelíes viajaron desde el exterior para votar, ya que el país no permite el sufragio a distancia salvo para diplomáticos.

Pedido de prórroga y denuncias

El Likud solicitó extender la votación más allá de las 22:00 por la alta afluencia y las esperas en algunos centros, con respaldo de Otzmá Yehudit, la formación ultraderechista de Itamar Ben Gvir. La Comisión Electoral Central rechazó el pedido y aclaró que podían sufragar quienes llegaran antes del cierre. Yashar se opuso a la prórroga al considerar que no había una situación excepcional.

La misma fuerza denunció presuntas irregularidades en una decena de colegios, con papeletas desaparecidas, dañadas o marcadas de un modo que podía invalidar votos. La autoridad electoral respondió que no había pruebas de manipulación sistemática y que atendía cada caso.

La organización Adalah alertó por retrasos, cierres de centros y falta de papeletas en árabe en localidades de población árabe. La autoridad electoral emitió instrucciones para agilizar las filas.

La Policía detuvo a tres personas en el Néguev por una presunta trama de compra de votos a favor del partido árabe Ra'am, que rechazó las detenciones y sostuvo que buscaban reducir la participación árabe. En Tel Aviv, en tanto, arrestaron a un hombre armado con un cuchillo cerca de Yair Golán, dirigente de Los Demócratas; la fuerza calificó el hecho como un intento de apuñalamiento, aunque la Policía no lo confirmó.

Los colegios cerraron a las 22:00 hora local. El resultado deja el armado del próximo Gobierno en manos de negociaciones que todavía no tienen un rumbo definido.