Brasil y Corea del Sur acordaron crear un grupo de trabajo bilateral para acelerar las negociaciones de un acuerdo comercial entre el país asiático y el Mercosur. El anuncio se produjo en Brasilia, durante la visita de Estado del presidente surcoreano, Lee Jae-myung, al mandatario brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva.
El presidente Lula designó al vicepresidente Geraldo Alckmin para encabezar la delegación brasileña en las conversaciones. Del lado surcoreano, la coordinación quedará a cargo de Hong Ik-pyo, secretario jefe de Asuntos Políticos de la Presidencia.
“Decidimos crear un grupo de trabajo que va a identificar las sensibilidades de ambos lados y evitar que se conviertan en obstáculos para la reanudación de las negociaciones de un acuerdo del Mercosur con Corea”, declaró Lula ante la prensa.
Contexto
Las tratativas para un tratado de libre comercio entre el Mercosur y Corea del Sur se lanzaron formalmente en 2018, pero quedaron congeladas durante años por diferencias en materia agrícola e industrial. El impulso actual se enmarca en un contexto más amplio de reconfiguración del comercio internacional.
Acuerdos y objetivos
Corea del Sur fue en 2025 el cuarto mayor socio comercial de Brasil en Asia y el quinto destino de las exportaciones brasileñas hacia la región. El país asiático ocupa además el puesto 19 entre los mayores inversores extranjeros en Brasil.
Durante el encuentro, ambos gobiernos firmaron memorandos de entendimiento en áreas como minerales críticos, semiconductores, inteligencia artificial, cooperación aeroespacial y transición energética. Lee subrayó el interés surcoreano en asegurar el suministro de minerales estratégicos para su industria electrónica, mientras que Brasil busca ganar terreno en el mercado surcoreano de carnes.
Próximos pasos
El presidente Lula anunció que en agosto llegará a Brasil una misión sanitaria de Corea del Sur para evaluar a los frigoríficos brasileños, paso considerado clave para habilitar mayores exportaciones cárnicas. El ritmo que tome el nuevo grupo de trabajo dependerá de la capacidad de ambos países para superar las diferencias y encontrar un acuerdo mutuamente beneficioso.